Un bollo dulce con mucha historia detrás
Hoy recuperamos una receta de toda la vida que se une al extenso repertorio de panes dulces que forman parte de nuestra tradición repostera. Hablamos del hornazo típico de Jaén, una elaboración que no guarda ningún parecido con su homónimo salmantino. Aquí estamos ante unos bollos de masa con aceite de oliva virgen extra, perfumados con anís en grano y coronados con un huevo cocido y dos tiras de masa en forma de cruz.
Aunque su momento más asociado es el Domingo de Resurrección en Jaén, en realidad estos bollos se disfrutan a lo largo de toda la Cuaresma y la Semana Santa. Y su presencia va más allá de la provincia jienense. En Churriana de la Vega, dentro de la provincia de Granada, se comen el Jueves Lardero. En otras localidades granadinas aparecen el 25 de abril, festividad de San Marcos, y hay pueblos donde incluso se celebra por todo lo alto el llamado Día de los Hornazos.
Lo mejor de esta receta es que no requiere una técnica especial. Basta con reunir los ingredientes, mezclarlos, dejar fermentar la masa, dar forma a los bollos y hornearlos. Eso sí, con sus tiempos de reposo incluidos, que son imprescindibles para un resultado esponjoso. No hay excusa para no tenerlos en la mesa estas fechas como desayuno o merienda de auténtico sabor tradicional.
Ingredientes
Para 2 unidades
- Agua: 150 ml
- Levadura fresca de panadería: 15 g
- Aceite de oliva virgen extra: 60 g
- Huevos M: 4 unidades
- Sal: 1/2 cucharadita
- Anís en grano: 1/2 cucharadita
- Azúcar: 60 g
- Harina de fuerza: 425 g
Cómo hacer hornazos dulces de Jaén
Dificultad: Media | Elaboración: 35 minutos | Cocción: 25 minutos | Reposo: 3 horas | Tiempo total: 1 hora (más los reposos)
Paso 1: Preparar y amasar la masa base
Vierte todos los ingredientes en un recipiente grande y hondo, dejando el aceite de oliva virgen extra para después. Mezcla hasta que la masa empiece a coger cuerpo y, cuando resulte demasiado compacta para trabajar en el bol, trasládala a la encimera. Amasa durante cinco minutos y deja que repose diez minutos más.
Paso 2: Incorporar el aceite y primer levado
Añade entonces el aceite de oliva virgen extra y vuelve a amasar hasta conseguir una masa suave, fina y elástica. Dale forma de bola y colócala en un recipiente ligeramente engrasado. Tápalo con un paño limpio y deja que la masa fermente hasta que duplique su tamaño.
Paso 3: Cocer los huevos
Mientras la masa fermenta, cuece los huevos en abundante agua durante ocho minutos. Refréscalos bajo el chorro de agua fría y resérvalos para más adelante.
Paso 4: Dividir y dar forma
Una vez que la masa haya levado al doble de su volumen, golpéala con el puño para eliminar el gas acumulado. Divídela en dos partes iguales y retira de cada una un pequeño trozo del tamaño aproximado de una pelota de ping pong.
Bolea las dos porciones grandes, pásalas a una bandeja de horno forrada con papel vegetal y encaja un huevo cocido en el centro de cada una, presionando con suavidad para que quede bien sujeto. Divide por la mitad las dos porciones pequeñas y estíralas hasta obtener cuatro tiras cilíndricas.
Paso 5: Formar la cruz y segundo levado
Dispón dos tiras sobre cada hornazo cruzándolas para crear la característica forma de cruz. Humedece los extremos con un poco de agua para que se adhieran bien a la masa base. Pincela con huevo batido y deja reposar de nuevo aproximadamente una hora.
Paso 6: Hornear y enfriar
Pasado el segundo reposo, pincela otra vez con huevo batido y espolvorea generosamente con azúcar. Introduce los hornazos en el horno precalentado a 180 °C con calor arriba y abajo. Hornea durante unos 25 minutos o hasta que estén bien dorados. Deja enfriar sobre una rejilla metálica antes de hincarles el diente.
Con qué acompañar los hornazos dulces de Jaén
Cualquier bebida habitual del desayuno o la merienda funciona a las mil maravillas junto a un hornazo dulce: leche fría o caliente, café con leche, una infusión aromática o un buen chocolate a la taza. Recién horneados están en su mejor momento, y al día siguiente, cuando la miga empieza a compactarse, mojados en cualquiera de esas bebidas resultan igualmente irresistibles.













