Tras 25 años de fraude científica de Monsanto, el estudio clave sobre la seguridad del glifosato es finalmente retirado

Un documento que sostuvo la política agrícola mundial durante décadas

Poco conocido fuera de los círculos especializados, pero citado hasta la saciedad en expedientes oficiales, un informe técnico ha sacudido ahora el epicentro de la política agrícola internacional. Durante aproximadamente 25 años, ese texto actuó como un escudo científico para el glifosato, principio activo del Roundup, mientras en la sombra se acumulaban sospechas sobre cáncer, alteraciones hormonales y vínculos indebidos con la industria.

El estudio que protegió al glifosato durante dos décadas

En el año 2000, la revista Toxicología y Farmacología Regulatoria publicó un artículo firmado por Gary M. Williams, Robert M. Kroes e Ian C. Munro. El trabajo se presentó como una evaluación exhaustiva de la seguridad del Roundup y del glifosato en seres humanos.

La revisión abarcaba toxicidad aguda, riesgo de cáncer, efectos reproductivos y posibles alteraciones endocrinas. Su conclusión era contundente: respetadas las condiciones de uso recomendadas, el glifosato no representaba un riesgo relevante para la salud humana.

La apariencia de rigor —formato de "revisión exhaustiva", lenguaje técnico y firma de académicos con credenciales reconocidas— convirtió el texto en una referencia global. Llegó a ser citado más de mil veces en la literatura científica y fue incorporado en análisis y documentos de organismos reguladores, incluidos la EPA estadounidense y entidades europeas y latinoamericanas.

Durante años, la etiqueta de "seguro" que los gobiernos otorgaron al glifosato se apoyó, en gran medida, en un artículo que terminaría siendo reconocido como problemático desde su origen.

Ese estatus ayudó a normalizar el uso intensivo del glifosato en monocultivos y en sistemas agrícolas basados en variedades transgénicas tolerantes al herbicida, diseñadas precisamente para resistirlo y permitir aplicaciones a gran escala.

Lo que salió a la luz: autoría fantasma y conflicto de intereses en el expediente del glifosato

La credibilidad del artículo empezó a resquebrajarse en 2017. Los juicios interpuestos por enfermos de linfoma no Hodgkin contra Monsanto —entonces fabricante del Roundup— obligaron a revelar mensajes internos y documentos corporativos.

El contenido de esos correos electrónicos indicaba que el trabajo publicado en 2000 no se había limitado a recibir "apoyo" de Monsanto: la empresa habría participado activamente en su redacción y en la selección de la evidencia. Este patrón se conoce como autoría fantasma: el texto es elaborado, total o parcialmente, por personas que no figuran como autores, mientras la firma pública recae en académicos externos, sin transparencia alguna sobre la autoría real.

En un correo interno de 2015, el toxicólogo William Heydens describía explícitamente un "modelo" coincidente con el seguido en el artículo de Williams, Kroes y Munro: producir el contenido dentro de la empresa y, solo después, invitar a especialistas presentados como independientes para que lo suscribieran.

Otros mensajes apuntaban a una estrategia de largo alcance. Monsanto habría trabajado durante años en la construcción de esa revisión, en la gestión de relaciones con los autores y en la configuración de una narrativa científica alineada con sus intereses comerciales.

La intervención de Monsanto no parecía meramente consultiva: se extendía al núcleo del análisis, desde la selección de evidencia hasta las conclusiones sobre seguridad.

En el texto publicado, la empresa solo aparecía en unos agradecimientos genéricos por "apoyo científico". No se mencionaba la participación de empleados en la redacción ni su influencia en la metodología —una omisión que pasó a considerarse una grave falta ética.

La retractación oficial tras 25 años

En noviembre de 2025, la revista decidió retirar formalmente el artículo. En la nota editorial se señalaron conflictos de intereses no declarados y una falta de transparencia sobre el grado real de participación de Monsanto.

La reevaluación cobró impulso gracias al trabajo de investigadores como Naomi Oreskes, de la Universidad de Harvard, y Alexander Kaurov, de la Victoria University of Wellington, quienes revisaron las fuentes citadas en el artículo e identificaron debilidades relevantes, tanto en la selección de literatura como en la forma de declarar los vínculos con la industria.

A pesar de que las denuncias eran públicas desde 2017, el artículo permaneció indexado y ampliamente citado hasta su tardía retractación. Durante todo ese período, siguió sustentando decisiones regulatorias y reforzando, ante la opinión pública, la percepción de seguridad del glifosato.

Metodología opaca y datos bajo control corporativo

Una de las críticas más contundentes tiene que ver con la base de evidencia utilizada en el texto de 2000. En lugar de comparar de forma amplia estudios independientes, los autores recurrieron principalmente a estudios internos de la propia Monsanto, en su mayoría no publicados en revistas científicas y no disponibles para verificación externa.

Ya a finales de los años noventa existían trabajos académicos que señalaban indicios de alerta sobre toxicidad crónica y posibles efectos carcinógenos del glifosato. Sin embargo, esas evidencias aparecían minimizadas o directamente excluidas de la síntesis presentada como evaluación de referencia.

Cuando una revisión se basa casi exclusivamente en datos producidos por la entidad con interés directo en el resultado —sin escrutinio independiente— la frontera entre consenso científico y estrategia de marketing se vuelve peligrosa.

La propia revista que emitió la retractación señaló que los autores afirmaban conocer otros estudios "no accesibles", pero no detallaban criterios de inclusión ni justificaban de forma sólida la exclusión de investigación académica ya disponible en aquel momento.

Cómo afectó la retractación a la regulación del glifosato

En la práctica, la combinación de lenguaje especializado, firma académica y circulación en informes técnicos convirtió el artículo en un pilar discreto pero decisivo de la política de pesticidas. El estudio fue utilizado, entre otros contextos, en:

  • dictámenes de agencias ambientales nacionales;
  • procesos de renovación de autorizaciones y registros del glifosato;
  • informes toxicológicos presentados por empresas;
  • entradas enciclopédicas y textos de referencia citados por medios de comunicación.

Al mismo tiempo, el debate científico siguió dividido. En 2015, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), vinculada a la OMS, clasificó el glifosato como "probablemente carcinógeno para los seres humanos", basándose en evidencias de estudios en animales y en parte de los datos epidemiológicos disponibles.

Otras entidades, como la EFSA —Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria— y la EPA, mantuvieron evaluaciones menos alarmistas, argumentando que el producto podía utilizarse con seguridad cuando se aplicaba en condiciones específicas.

Consecuencias jurídicas y efectos políticos de la retractación

Este cambio se produce en un contexto de intensa presión judicial. Desde la adquisición de Monsanto en 2018, Bayer habría destinado aproximadamente 11.000 millones de dólares a acuerdos relacionados con litigios sobre glifosato en Estados Unidos. Además, continúan en curso más de 60.000 demandas.

Con la retractación, los abogados de los demandantes disponen ahora de un nuevo elemento: uno de los textos más citados para respaldar la seguridad del producto ha quedado oficialmente marcado como comprometido. Ello alimenta dudas no solo sobre el glifosato en sí, sino sobre el proceso regulatorio que permitió y mantuvo su presencia en el mercado.

La caída de este artículo debilita la idea de que existía un consenso técnico sólido e independiente que justificara la autorización generalizada del glifosato.

Es previsible que gobiernos y agencias reciban presión para reabrir expedientes, revisar los límites de residuos en alimentos y ajustar las normas de aplicación agrícola. Los países que ya restringen —o están considerando restringir— el glifosato tenderán a utilizar la retractación como argumento sanitario y político.

Lo que está en juego para la ciencia y para quienes viven de la agricultura

Para los agricultores, especialmente en regiones con producción intensiva de soja, maíz y algodón, este debate tiene implicaciones prácticas muy concretas. El glifosato es una pieza central de un modelo productivo basado en semillas tolerantes al herbicida y en un alto grado de mecanización.

Cuando la confianza científica se deteriora, aumentan los riesgos regulatorios y comerciales: los importadores pueden exigir análisis adicionales, ciertos mercados pueden endurecer las restricciones a productos con residuos del herbicida y las aseguradoras comienzan a incorporar el riesgo jurídico asociado a la molécula.

Desde el lado de la ciencia, el caso vuelve a exponer una cuestión sensible: ¿hasta qué punto pueden las revisiones presentadas como "independientes" ser moldeadas, frase a frase, por entidades con interés directo en el resultado, sin que ello resulte visible para lectores, revisores y reguladores?

Un efecto secundario probable es la presión para reforzar las prácticas de ciencia abierta en estudios con impacto regulatorio: declaración detallada de financiaciones, contribuciones a la redacción, acceso a protocolos y, siempre que sea posible, disponibilidad de los datos subyacentes para auditoría independiente.

Paralelamente, cobra peso una discusión operativa sobre el terreno: las estrategias de gestión integrada de malas hierbas —rotación de cultivos, cubiertas vegetales, escardas mecánicas y uso más selectivo de herbicidas— pueden reducir la dependencia química, aunque exigen planificación, inversión y, con frecuencia, cambios en el calendario y la logística de producción.

Términos esenciales para entender el caso

Término Significado en lenguaje sencillo
Glifosato Herbicida utilizado para eliminar plantas no deseadas; es el principio activo del Roundup y se aplica en explotaciones agrícolas y también en algunos contextos urbanos.
Autoría fantasma Situación en la que un texto científico es escrito, total o parcialmente, por alguien que no figura como autor oficial.
Conflicto de intereses Circunstancia en la que vínculos financieros o institucionales pueden influir, de forma explícita o sutil, en el diseño y las conclusiones de una investigación.
Retractación Acto formal mediante el cual una revista científica retira un artículo del registro por fallos graves, éticos o metodológicos.

Posibles escenarios a partir de ahora

Si otras revisiones favorables al glifosato son reexaminadas con el mismo nivel de exigencia, podrían surgir nuevas peticiones de retractación o correcciones profundas. Eso tiene potencial para alterar el equilibrio de evidencia utilizado por los organismos reguladores.

En una vía más prudente, algunos países podrían reducir los límites de exposición, restringir las aplicaciones cerca de escuelas, cauces de agua y zonas urbanas, exigir protección adicional para los aplicadores o promover una transición gradual hacia alternativas menos controvertidas.

En un escenario más disruptivo, podrían producirse bloqueos regulatorios en cadena que aceleren la búsqueda de sustitutos, el refuerzo del control mecánico de malas hierbas y la adopción de modelos agroecológicos menos dependientes de productos químicos.

Para investigadores y revistas, la lección es directa: los protocolos de transparencia deben ser verificables —con declaración completa de vínculos, contribuciones a la redacción y acceso a datos brutos— especialmente cuando los estudios sirven de base a decisiones de salud pública.

Para consumidores y comunidades rurales, el seguimiento de las respuestas de las autoridades nacionales de salud y seguridad alimentaria resulta decisivo. Cambios en etiquetados, campañas de orientación a aplicadores y revisiones de los límites de residuos en alimentos serán señales concretas de que la retractación ha pasado del plano académico al regulatorio.

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