Tres flores para plantar en marzo y convertir la terraza en un jardín mediterráneo

Resistentes, llamativas y fáciles de cuidar, estas variedades garantizan color desde la primavera hasta bien entrado el verano

Marzo no da segundas oportunidades. Con el frío retirándose poco a poco y los días ganando luz, balcones y terrazas vuelven a reclamar protagonismo. La temporada exterior empieza ahora, no cuando el calor ya resulta agobiante.

Hay una verdad que los jardineros experimentados repiten cada año: quien siembra en marzo lleva ventaja. Las plantas echan raíces con temperaturas todavía suaves y llegan vigorosas a la primavera. No hace falta montar un huerto sofisticado; solo elegir bien y atender los fundamentos básicos.

De entre todas las opciones posibles, hay tres flores que destacan en este período. Las tres comparten algo valioso: son agradecidas, resistentes y suficientemente versátiles como para prosperar tanto en un jardín de buen tamaño como en un balcón urbano de apenas unos metros cuadrados.

Geranio, el clásico que nunca decepciona

El geranio es prácticamente sinónimo de balcón mediterráneo. Plantarlo en marzo le da tiempo para asentar raíces sólidas antes de que llegue el calor fuerte, y eso marca la diferencia en su resistencia y duración.

Las hay de porte vertical y de tipo colgante, lo que multiplica las posibilidades decorativas. En jardineras exteriores, los tonos rojos y fucsias crean esa imagen tradicional que funciona casi como una señal de bienvenida. En jardín, combinado con aromáticas como lavanda o romero, genera contrastes muy atractivos.

Necesita varias horas de sol directo al día y un riego regular pero sin excederse. Lo ideal es dejar secar la capa superficial del sustrato entre riego y riego, y retirar las flores marchitas para estimular continuamente nuevas floraciones.

Cosmos, ligereza con un toque silvestre

El cosmos introduce movimiento y una elegancia algo desordenada. Sus tallos finos y altos sostienen flores en blancos y rosados que encajan igual en un jardín rústico que en una terraza contemporánea que busca un ambiente más natural y desenfadado.

Marzo es el momento adecuado para sembrarlo directamente en tierra o en macetas profundas, ya que no tolera bien los trasplantes. Prefiere suelos con buen drenaje y no demasiado ricos en nutrientes; paradójicamente, florece con mayor abundancia cuando no se le sobrealimenta.

En jardines, conviene ubicarlo al fondo de los arriates para aprovechar su altura. En terrazas amplias, una maceta generosa con varios ejemplares crea un efecto ligero y sofisticado que combina especialmente bien con madera clara o materiales de fibra natural.

Zinnia, color sin ningún complejo

Para quien busca impacto visual inmediato, la zinnia es difícil de igualar. Sus flores, simples o dobles según la variedad, aparecen en una paleta que va del rojo intenso al naranja, el amarillo brillante y el rosa vibrante, manteniéndose en plena forma durante meses.

Se siembra sin complicaciones en marzo en zonas con buena exposición al sol. Requiere luz directa y riegos periódicos sin llegar al encharcamiento. Es fundamental respetar la separación entre plantas para asegurar una ventilación suficiente y prevenir la aparición de hongos en entornos húmedos.

A nivel decorativo funciona muy bien en macizos monocromáticos para lograr un efecto contemporáneo, pero también en composiciones mezcladas para dar un resultado más dinámico y festivo. Como bonus, atrae mariposas y otros polinizadores, transformando la terraza en algo más que un rincón bonito: en un pequeño ecosistema vivo.

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