Un crecimiento sostenido en el apoyo a mujeres víctimas
La Asociación Portuguesa de Apoyo a la Víctima (APAV) ha registrado un incremento constante en el número de mujeres atendidas entre 2022 y 2025, alcanzando un total de 50.495 víctimas durante ese período. Los datos, publicados con motivo del Día Internacional de la Mujer, revelan que solo en 2025 recibieron apoyo 14.006 mujeres, lo que supone una subida global del 22,8% respecto a 2022.
Las cifras más destacadas del informe son estas:
- Total de víctimas apoyadas: 50.495 mujeres entre 2022 y 2025
- Período analizado: 2022 a 2025, datos publicados en el Día Internacional de la Mujer
- Agresores identificados: 51.769 en todo el período
- Por qué es relevante: la violencia doméstica sigue siendo dominante y crece de forma notable entre menores y mujeres extranjeras
Evolución anual: más mujeres atendidas cada año
El número de mujeres asistidas por la APAV creció de manera ininterrumpida: 11.410 en 2022, 12.398 en 2023, 12.681 en 2024 y 14.006 en 2025. Una progresión que, vista en conjunto, refleja el aumento sostenido de la demanda de ayuda especializada.
Paralelamente, se comunicaron a la organización 97.149 delitos y otras formas de violencia contra mujeres, una cifra que creció un 21,7% entre el inicio y el final del período estudiado.
Uno de los datos más llamativos es que, de media, cada mujer apoyada fue víctima de dos delitos de forma simultánea.
La violencia doméstica encabeza todas las denuncias registradas
La APAV confirma que los delitos de violencia doméstica siguen siendo ampliamente mayoritarios, representando el 81,1% de todas las situaciones reportadas. A mucha distancia, los siguientes delitos más frecuentes son las amenazas o coacciones, el abuso sexual de menores, las agresiones físicas, la difamación o injuria y el fraude.
La persistencia de la violencia doméstica como fenómeno dominante pone de manifiesto que sigue siendo el principal riesgo al que se enfrentan las mujeres que acuden a buscar ayuda.
Perfil de las víctimas: adultas en su mayoría, pero los menores crecen más
El grueso de las víctimas atendidas tiene entre 18 y 64 años, representando el 61,8% del total. Sin embargo, el grupo que experimentó un crecimiento más pronunciado fue el de menores de hasta 17 años, que supone el 15,3% de las víctimas y cuya presencia aumentó un 47,2% a lo largo del período.
Las mujeres de 65 años o más representan el 10,5% de quienes recibieron apoyo.
En cuanto a la nacionalidad, el 74% de las víctimas son portuguesas. No obstante, la APAV también asistió a 8.587 mujeres extranjeras, equivalentes al 17% del total, una cifra que se disparó un 58,6% entre 2022 y 2025.
Geográficamente, la mayoría de las víctimas residía en los distritos de Lisboa, Faro, Oporto, Braga y Setúbal, una distribución que la propia asociación vincula principalmente al patrón de población del país.
Más de 51.000 agresores identificados, la mayoría hombres
A lo largo de estos cuatro años, se identificaron 51.769 agresores, un incremento del 28% respecto al inicio del período. De ellos, el 71,2% eran hombres.
En casi la mitad de los casos, los agresores eran o habían sido parejas íntimas de las víctimas, lo que refuerza el vínculo directo entre violencia doméstica y entorno afectivo cercano.
La APAV subraya además que "más de la mitad de las mujeres sufrieron victimización continuada, y una proporción significativa tardó varios años en pedir ayuda".
Por qué importan estos datos
El retrato que dibuja la APAV evidencia que la violencia contra las mujeres es un fenómeno persistente y, en muchos casos, prolongado durante años, con consecuencias directas sobre la seguridad, la salud y el acceso a la protección. El peso abrumador de la violencia doméstica, sumado al crecimiento entre menores y mujeres extranjeras, refuerza la urgencia de contar con respuestas especializadas y verdaderamente accesibles.
La publicación de estos datos coincide con el Día Internacional de la Mujer, una fecha en la que organizaciones e instituciones ponen el foco en las tendencias y los desafíos pendientes en la lucha contra la violencia de género, y en la importancia de que los mecanismos de apoyo lleguen también a quienes tardan años en dar el paso de pedir ayuda.













