Una forma que sorprende: la Tierra como esferoide oblato
La Tierra es redonda "en términos generales", pero dista mucho de ser una esfera perfecta. La rotación del planeta y la distribución irregular de su masa la deforman sutilmente: existe un ensanchamiento en el ecuador y un ligero achatamiento en los polos. El término técnico para describir esta geometría es esferoide oblato.
A escala humana, la diferencia parece pequeña, pero tiene consecuencias reales. Altera la gravedad medida en superficie, afecta a los mapas y las mediciones geodésicas (GNSS/GPS) e incluso influye en el cálculo de la duración del día, hoy también condicionada por la redistribución de masa provocada por el deshielo.
La Tierra vista de cerca: del "geoide" al abultamiento ecuatorial
La idea de una Tierra redonda es muy antigua. Aristóteles, hacia el año 350 a.C., señaló que la sombra proyectada durante los eclipses lunares es circular, un argumento sólido a favor de la "esfericidad" del planeta.
El salto hacia la realidad medida está en que "redondo" no equivale a "perfectamente esférico". En geodesia, la referencia no es el relieve visible —montañas y fosas— sino el campo gravitacional. De ahí surge el concepto de geoide: una superficie teórica que representa, de manera simplificada, el "nivel medio del mar" extendido por todo el globo, incluso sobre los continentes, dependiendo únicamente de la gravedad.
En la práctica, esto importa por dos razones clave:
- Un receptor GNSS proporciona una altura elipsoidal relativa a un elipsoide matemático; para obtener la altitud convencional respecto al nivel del mar, es necesario emplear un modelo de geoide.
- Las variaciones internas de densidad —manto, corteza, grandes cuencas— deforman el geoide respecto a una esfera o un elipsoide, aunque no sean visibles a simple vista; estas diferencias reflejan, sobre todo, la distribución de masa en el interior del planeta.
Rotación y gravedad: por qué la Tierra "engorda" en el ecuador
En el ecuador, la superficie terrestre se desplaza a unos 1.600 km/h debido a la rotación. Ese movimiento genera una componente centrífuga que "alivia" ligeramente la gravedad y favorece el ensanchamiento en la zona ecuatorial. El resultado es un esferoide oblato con una diferencia de aproximadamente 21 km entre el radio ecuatorial y el polar.
Una analogía de escala ayuda a entender por qué casi no lo percibimos: esos 21 km, comparados con un radio medio de unos 6.371 km, representan una fracción mínima. A escala de una pelota, sería una desviación prácticamente imperceptible, similar a lo que podría representar un cabello posado sobre su superficie.
Sin rotación, la Tierra sería mucho más parecida a una esfera. Con rotación, el planeta se comporta globalmente como un cuerpo que busca equilibrio: la gravedad tirando hacia el centro, la rotación "empujando" hacia afuera.
La gravedad varía según el lugar, y eso cambia el peso
La gravedad no es idéntica en todos los puntos del planeta. Dos factores principales explican las diferencias:
- Distancia al centro: el abultamiento ecuatorial sitúa el ecuador, en promedio, más lejos del núcleo terrestre.
- Rotación: la componente centrífuga alcanza su valor máximo en el ecuador y es nula en los polos.
Por eso, el "peso" varía con la latitud. Conviene aclarar un matiz habitual: la masa de una persona (en kilogramos) no cambia; lo que varía es la fuerza peso, es decir, lo que registra una báscula.
En la práctica, alguien que marque "75 kg" en una báscula en latitudes medias —como España o Francia— podría obtener una lectura aproximadamente un 0,5% inferior cerca del ecuador, por ejemplo en Colombia. Además de la latitud, la altitud también influye: a mayor altura, menor gravedad, aunque la diferencia sea pequeña.
El Chimborazo, "más cerca del espacio" que el Everest
Aquí entra una distinción fascinante: "más alto" puede significar cosas distintas según el criterio empleado.
- Everest: mayor altitud sobre el nivel medio del mar.
- Chimborazo (Ecuador): mayor distancia al centro de la Tierra, por encontrarse muy cerca del ecuador, justo sobre el abultamiento ecuatorial.
Aunque el Everest gana en altitud "clásica", la cima del Chimborazo se sitúa unos 2.100 m más lejos del centro de la Tierra, lo que significa que está "más cerca del espacio" bajo ese criterio geométrico.
Deshielo, satélites GRACE y días ligeramente más largos
La forma del planeta no es fija. Cuando el hielo continental se derrite, la masa que estaba concentrada en latitudes elevadas pasa a ser agua líquida y se redistribuye por los océanos, desplazándose en muchos casos hacia latitudes más bajas.
Las misiones GRACE y GRACE-FO miden variaciones del campo gravitacional con una resolución típicamente mensual, lo que permite monitorizar cambios de masa a gran escala: glaciares, aguas subterráneas, almacenamiento continental y océanos.
En cuanto a la rotación, desplazar masa más lejos del eje —hacia el ecuador— tiende a ralentizar ligeramente la rotación terrestre, un efecto comparable al de un patinador que extiende los brazos. Estudios recientes apuntan a alteraciones en la duración del día del orden de fracciones a varios milisegundos a lo largo de décadas, dependiendo del escenario y de otros factores como la dinámica del núcleo y la atmósfera. Con una rotación algo más lenta, la Tierra tiende, de forma muy sutil, a aproximarse a una forma levemente más esférica.
Por qué esto importa: la Tierra obedece las mismas leyes físicas que otros mundos
La "esfera perfecta" es una buena aproximación para muchos usos cotidianos, pero resulta insuficiente cuando se exige precisión. Para cartografía, ingeniería, navegación por satélite, altimetría y ciencias del clima, estas diferencias forman parte tanto del problema como de la solución.
En esencia, la Tierra se comporta como cualquier otro cuerpo celeste: un equilibrio en constante evolución entre gravedad, rotación y redistribución de masa. Incluso los cambios más pequeños dejan una huella mensurable en la forma del planeta y en la manera en que lo medimos.













