Los demócratas piden a Mandelson que coopere en la investigación sobre Jeffrey Epstein.

La presión se intensifica a ambos lados del Atlántico

La presión no deja de crecer en dos continentes. Peter Mandelson, veterano estratega político británico, vuelve a estar bajo el foco del escrutinio público a causa de sus vínculos con Jeffrey Epstein.

La nueva petición llegada desde Washington añade riesgo político y jurídico a una situación ya de por sí muy delicada. En el Reino Unido, Mandelson está siendo investigado por la policía ante sospechas relacionadas con la posible transmisión de información sensible para los mercados al desacreditado financiero.

Los demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara piden la colaboración de Mandelson

Dos representantes demócratas del influyente Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos han solicitado formalmente a Peter Mandelson que participe en la investigación sobre la red de Jeffrey Epstein.

En una carta remitida esta semana, los representantes Robert Garcia y Suhas Subramanyam instaron al exministro y exembajador del Reino Unido en Washington a cooperar mediante una entrevista transcrita con el equipo del comité.

Los diputados afirman que Mandelson mantuvo "extensas relaciones sociales y de negocios" con Epstein y que podría poseer "información crítica" sobre el modo en que operaba el financiero.

La petición no tiene el peso de una citación judicial y, al tratarse de un ciudadano británico, el comité no puede obligar a Mandelson a comparecer. Aun así, Garcia y Subramanyam buscan su participación voluntaria en una entrevista conducida por asesores, centrada en las "operaciones de tráfico sexual" atribuidas a Epstein y en la identificación de cómplices y facilitadores.

Se le solicitó a Mandelson que respondiera antes del 27 de febrero, fecha que funciona en la práctica como plazo para confirmar si está disponible para hablar con los investigadores del Congreso.

La carta apunta a cómplices y facilitadores más allá de Epstein

El mensaje de los demócratas deja claro que el foco no se limita a Epstein, fallecido en una prisión estadounidense en 2019.

Según la carta, el comité pretende "identificar a las entidades que actuaron como cómplices y facilitadores de Epstein y comprender el alcance total de sus operaciones criminales". En ese marco, el vínculo de larga data entre Mandelson y el financiero se trata como un posible canal para entender cómo Epstein se movía en los círculos más altos de la política y las finanzas.

Los diputados subrayan además que, aunque Mandelson ya ha abandonado la Cámara de los Lores y ya no representa al Reino Unido en Washington, sigue siendo considerado una pieza relevante para comprender el acceso de Epstein a figuras de alto nivel en el gobierno y en el sector empresarial.

Para los demócratas, un testimonio de Mandelson podría ser determinante para trazar el mapa de las redes que permitieron que Epstein siguiera operando durante años pese a las reiteradas acusaciones en su contra.

La respuesta de Mandelson y sus disculpas anteriores

Hasta el momento, Lord Mandelson no ha emitido una nueva declaración pública tras la divulgación de la carta. No obstante, ya había expresado arrepentimiento por su relación con Epstein.

Mandelson reconoció haber mantenido contacto con el financiero durante varios años y pidió disculpas "a las mujeres y las niñas que sufrieron". Sin embargo, ese gesto no disipó las dudas sobre la verdadera cercanía entre ambos ni sobre qué tipo de información pudo haberse intercambiado en esa relación.

La BBC contactó a Mandelson para obtener comentarios sobre la petición del Congreso. Personas cercanas al exministro han reiterado en ocasiones anteriores que no cometió ningún delito y que no buscó obtener beneficio económico personal a través de sus contactos con Epstein.

Investigación paralela en el Reino Unido por sospecha de filtración de información sensible al mercado

Mientras los demócratas en Washington intensifican la presión política, Mandelson ya se enfrenta a una investigación criminal en el Reino Unido.

La semana pasada, la policía británica abrió una investigación ante sospechas de que Mandelson habría transmitido a Epstein información gubernamental sensible para los mercados. Las alegaciones se refieren al periodo en que fue secretario de Estado de Negocios, Empresa y Reforma Regulatoria en el gobierno de Gordon Brown, en 2008.

La investigación se desencadenó tras la publicación de un conjunto de correos electrónicos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Esos documentos parecen mostrar a Mandelson comentando con Epstein medidas políticas sensibles, entre ellas la propuesta de un impuesto extraordinario sobre los bonos de los banqueros que estaría preparando el Tesoro británico.

Otros mensajes sugieren que Epstein podría haber tenido conocimiento anticipado de un paquete de rescate de la UE de 500.000 millones de euros, destinado a estabilizar el euro.

Si se confirma que Epstein recibió aviso previo de esa magnitud, dicha anticipación habría tenido un valor enorme para inversores y operadores en los mercados. Las autoridades están ahora determinando si hubo violación de leyes y si Epstein —o terceros— explotó esa información para obtener ganancias financieras.

De embajador a su salida abrupta de Washington

Este caso ya ha tenido consecuencias directas para Mandelson en uno de los cargos diplomáticos más prestigiosos de la vida pública británica.

Mandelson fue nombrado embajador del Reino Unido en Estados Unidos en febrero de 2025, una decisión que llamó la atención dado su extenso recorrido político y su reputación como operador experimentado en las relaciones transatlánticas.

En septiembre, Downing Street lo apartó del cargo de forma abrupta, alegando "nueva información" sobre la profundidad de su relación con Epstein. La decisión indicó que las preocupaciones sobre la conducta de Mandelson habían dejado de ser meras especulaciones históricas para convertirse en un riesgo real y presente para el gobierno.

El Congreso de Estados Unidos amplía el foco más allá de Mandelson

Mandelson no es el primer británico de alto perfil invitado a cooperar con la investigación del Comité de Supervisión de la Cámara sobre Epstein.

En noviembre del año pasado, dieciséis demócratas del comité enviaron una petición similar a Andrew Mountbatten Windsor, el miembro de la familia real anteriormente conocido como el Príncipe Andrés, sometido desde hace tiempo al escrutinio público por su vínculo con Epstein.

Mountbatten-Windsor fue despojado de sus títulos y tratamientos reales —incluido el de "príncipe"— en octubre, tras la presión sostenida y la indignación popular relacionada con su relación con el financiero. Él ha negado de manera consistente cualquier ilegalidad o conducta criminal.

En conjunto, las gestiones con Mandelson y con Mountbatten-Windsor revelan que los legisladores estadounidenses están probando deliberadamente hasta qué punto las figuras británicas clave están dispuestas a colaborar con una investigación norteamericana sobre la red de Epstein.

Qué intenta construir el comité demócrata

Aunque el trabajo del comité está en una fase inicial, ya empiezan a perfilarse varias líneas de investigación. Los diputados dicen querer esclarecer:

  • Cómo Epstein cultivó relaciones con élites políticas, financieras y diplomáticas
  • Qué personas o instituciones pudieron haber facilitado sus actividades, ya fuera por conocimiento directo o por negligencia
  • Si hubo intercambio o aprovechamiento de información gubernamental o financiera sensible
  • Cómo se reclutó, controló y silenció a las víctimas en distintas jurisdicciones

La cooperación de actores extranjeros como Mandelson podría ayudar a explicar cómo operaba Epstein más allá de las fronteras de Estados Unidos y de qué manera su reputación entre las élites internacionales lo protegió durante tanto tiempo.

Cómo funciona en la práctica una investigación del Congreso con dimensión transatlántica

En casos con ramificaciones fuera de Estados Unidos, los comités del Congreso suelen combinar testimonios voluntarios, solicitudes formales de documentación y contraste de información con materiales obtenidos previamente por las autoridades judiciales. Aunque no pueden obligar a ciudadanos extranjeros a comparecer, la presión política puede tener efectos concretos: un nombre puede quedar asociado a preguntas sin respuesta en informes públicos y audiencias.

Del lado británico y europeo, un eventual esclarecimiento sobre los flujos de información sensible también puede atraer la atención de reguladores y organismos de supervisión ética. Cuando entran en juego posibles impactos en los mercados y potenciales beneficios financieros, la cooperación entre jurisdicciones —aunque sea indirecta— acaba siendo casi inevitable.

Indemnización en el Foreign Office e impacto político en Londres

En Londres, el cese de Mandelson como embajador está generando un problema administrativo adicional. El Foreign Office está revisando los términos financieros de su salida, incluidas eventuales compensaciones, pagos de finiquito y beneficios vinculados a la remoción del cargo.

El análisis de ese paquete podría intensificarse si la investigación policial avanza o si los legisladores estadounidenses publican conclusiones detalladas basadas en parte en las interacciones de Mandelson con Epstein.

Las autoridades británicas tendrán que equilibrar el riesgo reputacional con las obligaciones legales recogidas en contratos o acuerdos de salida firmados cuando dejó el puesto.

Por qué la red de Epstein sigue siendo relevante

La muerte de Jeffrey Epstein en 2019 puso fin a su responsabilidad penal personal, pero el interés por sus conexiones apenas ha disminuido. Para las víctimas, identificar a facilitadores y cómplices es un camino hacia la rendición de cuentas y, potencialmente, hacia nuevas acciones legales.

Para los legisladores, este caso funciona como una prueba de la capacidad de las instituciones para proteger a personas vulnerables cuando el presunto agresor es rico, bien relacionado y socialmente útil para quienes ostentan el poder.

La petición dirigida a Mandelson demuestra que las preguntas sobre Epstein están avanzando hacia el terreno de la influencia política, el lobby y la circulación de información financiera.

Existe además una dimensión transfronteriza evidente. Si se concluyera que un político británico transmitió información con impacto en los mercados a un financiero estadounidense, ello plantearía interrogantes para reguladores financieros, servicios de inteligencia y organismos de ética a ambos lados del Atlántico.

Términos clave y qué puede ocurrir a continuación

Para quienes intentan seguir la terminología recurrente en este caso, hay algunas expresiones esenciales que conviene conocer:

  • Entrevista transcrita: sesión formal de preguntas realizada por asesores del Congreso, registrada palabra por palabra, que puede publicarse posteriormente o utilizarse en audiencias.
  • Información sensible para los mercados: datos no públicos sobre decisiones gubernamentales o movimientos financieros capaces de influir en los precios de acciones, divisas o bonos.
  • Facilitador: persona o institución que, por acción u omisión, ayuda a alguien como Epstein a mantener acceso, reputación o apoyo logístico.

Si Mandelson acepta hablar con el comité, la entrevista podría comenzar de forma reservada, permitiendo a los diputados contrastar su versión con documentos y otros testimonios. Eso podría abrir la puerta a una audiencia pública, con una fuerte carga política y atención mediática global.

Si se niega, los demócratas podrían igualmente incluir su nombre y las preguntas sin respuesta en un informe final. En paralelo, las autoridades británicas podrían sentir una presión creciente para demostrar que están investigando a fondo las alegaciones en el Reino Unido.

Para otras figuras públicas con contactos documentados con Epstein, los pasos actuales del Congreso funcionan como una advertencia: cualquier interacción registrada —desde correos sobre políticas públicas hasta desplazamientos en aviones privados— puede ser reevaluada, reinterpretada y potencialmente expuesta, incluso años después de parecer definitivamente enterrada.

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