Actualización de la misión Artemis 2: lanzamiento inminente mientras la NASA prepara su primera misión tripulada a la Luna

El traslado del megacohete lunar Artemis 2 está a punto de producirse

La NASA ha iniciado la cuenta atrás para el primer gran movimiento público del megacohete lunar Artemis 2. Se trata de un paso fundamental antes de que los astronautas vuelvan a orbitar la Luna por primera vez en más de medio siglo.

Según la agencia espacial, el objetivo sigue siendo realizar un sobrevuelo lunar tripulado a partir del 6 de febrero de 2026. Toda la atención se concentra ahora en el inminente traslado del Space Launch System (SLS) y la nave Orion desde las instalaciones del Centro Espacial Kennedy, en Florida.

El traslado a la plataforma marca el paso del Artemis 2 de la fase de ensamblaje a los ensayos completos de lanzamiento, acercando de forma concreta el vuelo lunar tripulado.

El núcleo central del SLS alcanza aproximadamente 65 metros de altura. Una vez acoplados el escenario superior y la cápsula tripulada Orion, el conjunto completo llega a unos 98 metros, superando en altura a la Estatua de la Libertad con su pedestal incluido.

La NASA tiene previsto trasladar el cohete completamente integrado desde el Vehicle Assembly Building (VAB) hasta la Plataforma de Lanzamiento 39B no antes del sábado 17 de enero. Aunque la distancia es de apenas 6 kilómetros, el recorrido se realiza deliberadamente a paso de marcha sobre un vehículo de orugas, lo que puede convertir el trayecto en un viaje de hasta 12 horas.

Antes de moverse, la agencia también valora un factor aparentemente sencillo pero determinante: la meteorología. Viento fuerte, riesgo de tormenta eléctrica o lluvia intensa pueden obligar a mantener el SLS resguardado dentro del VAB. La postura oficial es clara: si las condiciones son inestables, el transporte se pospone. Nadie va a arriesgar un equipamiento que ha costado años de trabajo y miles de millones de dólares construir.

Ventana de lanzamiento y retrasos: una variable siempre presente en el Artemis 2

La ventana de lanzamiento actualmente establecida para el Artemis 2 se abre el 5 de febrero de 2026 y se extiende hasta abril de 2026. Este margen refleja la enorme complejidad de un lanzamiento tripulado hacia el espacio profundo: hay que considerar el alineamiento y la iluminación lunar, las condiciones meteorológicas y, sobre todo, la disponibilidad técnica del cohete, la nave y las infraestructuras en tierra.

La NASA ha insistido en repetidas ocasiones en que ninguna presión de calendario se impone a la seguridad. Los responsables del programa reconocen sin rodeos el historial de aplazamientos y aseguran que volverán a ajustar fechas si el cohete, la Orion o los sistemas de apoyo en tierra muestran cualquier comportamiento preocupante durante las pruebas.

La prioridad de la NASA es la seguridad de la tripulación, aunque eso implique retrasar el lanzamiento para resolver problemas que en tierra parecen menores, pero que en el espacio profundo pueden volverse críticos.

Un aspecto que a menudo se pasa por alto es que esta fase moviliza equipos y recursos mucho más allá de la plataforma: logística, comunicaciones, seguridad y coordinación con múltiples entidades dentro del Centro Espacial Kennedy. Por eso, cada aplazamiento tiene un efecto en cascada. Aun así, el enfoque sigue siendo prudente, porque el objetivo es minimizar al máximo las sorpresas cuando llegue el día del lanzamiento.

La tripulación que hará historia en el Artemis 2

El Artemis 2 es la primera misión tripulada del programa Artemis. Llevará a cuatro astronautas en un viaje de aproximadamente 10 días alrededor de la Luna y de vuelta a la Tierra. No incluye alunizaje, pero está diseñada para poner a prueba prácticamente todos los sistemas necesarios para futuras bajadas a la superficie lunar.

Los cuatro astronautas del Artemis 2

  • Reid Wiseman (NASA): comandante de la misión y antiguo jefe de la oficina de astronautas
  • Victor Glover (NASA): piloto y veterano de la misión Crew-1 de SpaceX a la Estación Espacial Internacional (EEI)
  • Christina Hammock Koch (NASA): especialista de misión y poseedora del récord del vuelo espacial individual más largo realizado por una mujer
  • Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense): especialista de misión y primer canadiense en volar hasta la Luna

La tripulación viajará a bordo de la Orion, una cápsula diseñada para mantener a los astronautas a distancias de la Tierra mayores que cualquier otra nave desde la era Apolo. En el Artemis 2, la Orion será sometida a condiciones cercanas a sus límites operativos, abandonando la órbita terrestre baja para adentrarse en un entorno de radiación considerablemente más exigente en las proximidades de la Luna.

Lo que ocurre tras el traslado: el ensayo general con combustible

Con el SLS y la Orion ya en la plataforma, la NASA iniciará una secuencia de pruebas integradas. La más exigente es el ensayo general con propelente, conocido como ensayo "húmedo", previsto para finales de enero.

Este ensayo reproduce un día de lanzamiento completo sin despegar: se carga el cohete con combustible, se ejecuta la cuenta atrás y, al final, el sistema se lleva de nuevo a una posición segura.

Durante el procedimiento, los equipos en tierra cargarán más de 2,6 millones de litros de oxígeno líquido e hidrógeno líquido ultrafríos en los depósitos del SLS. Manejar propelentes a temperaturas criogénicas plantea desafíos considerables: formación de hielo, tensiones estructurales y riesgo de fugas en interfaces y puntos de conexión.

El ensayo incluye, entre otros aspectos:

  • Cuenta atrás completa hasta instantes antes del encendido de los motores
  • Verificación del rendimiento de válvulas, sensores y sistemas automáticos de aborto
  • Entrenamiento en los procedimientos de drenaje de propelentes tras una interrupción
  • Confirmación de los sistemas de seguridad de emergencia para los equipos en tierra y, más adelante, para los astronautas

Si el ensayo demuestra que la carga de combustible, la cuenta atrás y la puesta en seguridad se ejecutan de forma robusta y repetible, la NASA pasará a la revisión formal de preparación para el vuelo. En esa reunión de alto nivel, la dirección del programa, los ingenieros y los responsables de seguridad decidirán si el cohete, la nave y los sistemas en tierra están listos para volar.

Resolver problemas antes de que alguien embarque

Mientras el cohete permanece en el VAB, la NASA continúa eliminando una lista de pequeñas anomalías de hardware. Uno de los incidentes recientes involucró equipamiento de apoyo en tierra con fugas utilizado para suministrar oxígeno a la nave Orion. Los equipos han estado diagnosticando y reparando el sistema, porque incluso fugas mínimas pueden ser peligrosas cuando se trabaja con oxígeno puro y fluidos criogénicos.

La agencia afirma que mantendrá una estrategia de pruebas, refuerzo del aislamiento y, cuando sea necesario, rediseño de componentes. El principio es sencillo: detectar los fallos ahora —en operaciones terrestres o no tripuladas— en lugar de enfrentarlos durante una misión con personas a bordo, lejos de cualquier asistencia rápida.

Principales hitos en el camino hacia el lanzamiento del Artemis 2

Hito En qué consiste
Traslado a la plataforma Transportar el SLS y la Orion 6 km desde el VAB hasta la Plataforma de Lanzamiento 39B
Verificaciones en la plataforma Pruebas eléctricas, de comunicaciones y de conexiones con el cohete completamente ensamblado
Ensayo general con combustible Carga de propelentes, cuenta atrás completa y entrenamiento en drenaje
Revisión de preparación para el vuelo Decisión formal sobre la disponibilidad del vehículo y los sistemas en tierra
Intento de lanzamiento Misión tripulada de aproximadamente 10 días orbitando la Luna y regresando a la Tierra

Por qué el Artemis 2 es decisivo para el programa lunar

El programa Artemis tiene como objetivo devolver a los humanos a la superficie de la Luna por primera vez desde la Apolo 17 en 1972, con la ambición de llevar a la primera mujer a la Luna. El Artemis 3, apuntado actualmente para no antes de 2028, intentará ese alunizaje, utilizando un módulo lunar separado que se reunirá con la Orion en órbita lunar.

El Artemis 2 es el banco de pruebas del lado humano de esta nueva etapa: soporte vital, navegación, comunicaciones y operaciones de tripulación en el espacio profundo.

La visión a largo plazo va mucho más allá de visitas rápidas de "bandera y huellas". La NASA habla de una presencia sostenida, con infraestructuras como la estación Gateway en órbita lunar, hábitats en la superficie y misiones logísticas de abastecimiento desde la Tierra. La experiencia operativa en el entorno lunar deberá, con el tiempo, nutrir las futuras misiones tripuladas a Marte.

También existe una dimensión internacional e industrial relevante: las asociaciones —como la participación canadiense en esta misión— y las cadenas de suministro especializadas son esenciales para mantener el ritmo, la redundancia y la capacidad de respuesta. En la práctica, el Artemis 2 no pone a prueba solo un cohete y una cápsula, sino un ecosistema completo de ingeniería, operaciones y cooperación.

Conceptos clave para seguir el Artemis

Para quienes siguen la misión por primera vez, algunos términos aparecen de manera constante:

  • Traslado a la plataforma (rollout): transporte lento del cohete completamente ensamblado desde el edificio de integración hasta la plataforma de lanzamiento, utilizando un gran vehículo de orugas.
  • Ensayo general con combustible (ensayo "húmedo"): prueba completa de carga de propelentes y cuenta atrás con combustible real, interrumpida antes del encendido de los motores.
  • Ventana de lanzamiento: periodo, a menudo de días o semanas, en el que la geometría entre la Tierra, la Luna y el Sol permite cumplir los requisitos de trayectoria e iluminación.

Estos pasos no son mera formalidad. Sirven para exponer problemas sutiles que solo aparecen cuando todo está conectado, energizado y funcionando tal como lo hará el día del lanzamiento real.

Riesgos, ventajas y lo que todavía puede fallar

El Artemis 2 afronta los riesgos habituales de cualquier vuelo espacial, más algunos adicionales propios de su envergadura. El SLS utiliza hidrógeno criogénico, conocido por ser especialmente difícil de contener y asociado a fugas en ensayos anteriores. Además, la escala del cohete impone márgenes muy estrechos: las cargas estructurales, la vibración y el choque acústico durante el despegue deben mantenerse dentro de límites precisos para proteger a la Orion y a su tripulación.

La ventaja de una campaña de pruebas escalonada y cautelosa es que cada ensayo aumenta la confianza del equipo. Si una válvula falla durante el ensayo "húmedo", el equipo puede detener el proceso, drenar los depósitos y corregir la anomalía. Si aparecen fallos de comunicación con el vehículo energizado en la plataforma, pueden identificarse y resolverse sin la presión de una cuenta atrás real.

La NASA describe el Artemis 2 como el puente entre los vuelos de prueba de la última década y una nueva etapa de misiones regulares al espacio profundo. El traslado a la plataforma puede parecer lento y metódico, pero para los cuatro astronautas que se entrenan para volar más lejos que cualquier ser humano desde la era Apolo, es la primera señal visible de que su nave está, por fin, saliendo del hangar.

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