Una decisión que redefine el equilibrio estratégico en Sudamérica
Mientras la atención internacional se centraba en un nuevo puerto de aguas profundas financiado por Pekín, Lima ha mantenido de forma paralela conversaciones con Washington sobre buques de guerra, infraestructuras militares y, ahora, cazas de combate. Un conjunto de movimientos que podría alterar de manera significativa el balance estratégico en América del Sur.
La gran decisión del Perú: el F-16 Block 70 "Viper"
El Ministerio de Defensa peruano estaría a punto de elegir una nueva generación de aeronaves de combate para sustituir las envejecidas flotas de Mirage 2000 y MiG-29. Según el medio peruano Expreso, con confirmación del portal de defensa Pucará, el Gobierno habría inclinado la balanza hacia el F-16 Block 70 "Viper", de fabricación estadounidense, descartando el Rafale (Francia) y el Gripen E/F (Suecia).
Fuentes en Lima señalan que el plan contempla la compra de 24 cazas F-16 Block 70 por aproximadamente 7.000 millones de dólares, con entregas previstas después de las elecciones generales de 2026.
De confirmarse, esta elección cerraría un prolongado concurso lanzado en 2024, en el que los tres candidatos fueron presentados como un salto tecnológico para la Fuerza Aérea del Perú (FAP). En los primeros meses circularon rumores de que el Gripen E/F, de Saab, llevaba ventaja. La ausencia de una decisión pública inmediata fue interpretada en Lima como señal de que la variable política seguía siendo tan determinante como el rendimiento técnico.
Del puerto chino a la proyección aérea de EE.UU.: Chancay, Callao e influencia
La compra de cazas no puede desvincularse de la disputa más amplia entre China y Estados Unidos por la influencia en América del Sur. Pekín financió y mantiene una fuerte implicación en el puerto de aguas profundas de Chancay, en la costa del Pacífico peruano, operado por la gigante china del transporte marítimo Cosco. La infraestructura fue concebida para intensificar el flujo de minerales —como litio y cobre— hacia Asia y, al mismo tiempo, profundizar los lazos económicos con la región.
Desde el lado estadounidense, esa apuesta por infraestructuras ha sido seguida con creciente incomodidad. A finales de 2024, la Defense Security Cooperation Agency (DSCA) aprobó una solicitud peruana para el diseño y construcción de una nueva base naval en Callao, cerca de Lima, valorada en torno a 1.500 millones de dólares.
La DSCA presentó el proyecto de la base como una forma de reforzar a un "socio clave" en América del Sur y de dotar al Perú de instalaciones navales más seguras y eficientes.
Para los planificadores estadounidenses, la combinación de nuevas infraestructuras navales y una flota de F-16 en Perú serviría para anclar la influencia norteamericana a lo largo de la costa sur del Pacífico, precisamente junto a inversiones asociadas a China.
Por qué habría ganado el F-16 "Viper" (y las claves del debate)
En teoría, las tres aeronaves cumplían los requisitos esenciales de Perú: capacidad multirrol, sensores y armamento modernos, y una vida útil proyectada para varias décadas. Los analistas en Lima apuntan tres razones principales para la supuesta preferencia por el F-16:
- Un paquete político y de seguridad más amplio puesto sobre la mesa por Washington
- Acceso a armamento y tecnología estadounidense, ya muy extendidos en la región
- Una señal clara para vecinos e inversores de que Perú está consolidando su acercamiento a Estados Unidos
Según Expreso, Washington habría presentado "un conjunto completo de ventajas" que París y Estocolmo tuvieron dificultades para igualar. El punto más relevante sería la propuesta de clasificar a Perú como "aliado principal fuera de la OTAN" (major non-NATO ally), un estatus reconocido en la legislación estadounidense y otorgado a socios como Brasil, Argentina y Colombia.
Ese reconocimiento no convierte al país en aliado por tratado, pero tiende a facilitar aspectos clave:
| Beneficio | Qué significa para Perú |
|---|---|
| Acceso preferente a armamento estadounidense | Compras más ágiles de misiles avanzados, sensores y equipos de apoyo |
| Cooperación de defensa más profunda | Más ejercicios conjuntos, plazas de formación e intercambio de inteligencia |
| Financiación y opciones industriales | Posibilidad de líneas de crédito estadounidenses y trabajo local de mantenimiento |
En este contexto, un responsable citado por la prensa peruana defendió que renovar la flota de la FAP "no es solo comprar armas, sino rediseñar el equilibrio de poder en el Pacífico Sur".
Qué aporta el F-16 Block 70/72 a la Fuerza Aérea del Perú
El F-16 Block 70/72, habitualmente promocionado con la denominación "Viper", es la evolución más reciente de un caza que voló por primera vez en los años setenta, pero que ha sido modernizado de forma continua. La configuración prevista para Perú incluye un conjunto de sistemas actuales:
- Radar AESA AN/APG-83 con antena de barrido electrónico activo
- Sistema de guerra electrónica y autoprotección AN/ALQ-254 Viper Shield
- Enlace de datos Link 16 para comunicaciones seguras en tiempo real con aliados
- Ordenador de misión avanzado y aviónica modernizada
- Pantalla central (Center Pedestal Display) con seguimiento de terreno y mejor conciencia situacional
En la práctica, estas mejoras permiten detectar y rastrear múltiples objetivos, resistir mejor las interferencias y operar integrado en una fuerza en red, en lugar de actuar como avión "aislado". En América Latina, Chile y Venezuela ya utilizan variantes anteriores del F-16, y Argentina firmó recientemente para adquirir su propia flota.
Si el acuerdo prospera, Perú pasará a integrar un grupo sudamericano creciente de operadores de F-16, lo que favorece la estandarización del entrenamiento, las tácticas y la logística entre varias fuerzas aéreas.
Qué ofrecían el Rafale y el Gripen E/F como alternativa
El Rafale, de la francesa Dassault Aviation, llegaba con credenciales sólidas: es un caza multirrol bimotor con experiencia demostrada en combate en Libia, el Sahel y Oriente Medio. Entre sus puntos fuertes destacan mayor autonomía, elevada carga útil y un avanzado paquete de sensores. Para Perú habría sido una apuesta de alto rendimiento, aunque con la contrapartida de costes operativos potencialmente más elevados y una comunidad de usuarios más reducida en la región.
El Gripen E/F, de Saab, es un aparato más ligero y monomotor, conocido por sus costes de utilización relativamente contenidos y por un concepto de mantenimiento flexible. Saab suele asociar sus propuestas a compensaciones industriales atractivas —como ensamblaje local o transferencia de tecnología—, algo que, por ejemplo, interesó a Brasil, que ya participa en la producción de algunos de sus propios Gripen.
En el caso peruano, esas ventajas industriales parecen haber perdido peso frente al apalancamiento político de un acuerdo con Estados Unidos. A eso se suma una razón práctica: el armamento, los equipos de apoyo y los programas de formación de origen estadounidense están ampliamente disponibles y estandarizados, lo que simplifica la gestión de una fuerza aérea de tamaño mediano.
Efectos en cadena en América del Sur: interoperabilidad y presión para modernizarse
Una compra peruana de F-16 alteraría el equilibrio militar regional en varios frentes:
- Nivel tecnológico: situaría a la FAP en un plano comparable al de los aviones más modernos de Chile y, en ciertos aspectos, por encima de flotas más antiguas de países vecinos.
- Alineamiento a lo largo del Pacífico: reforzaría un patrón de fuerzas aéreas alineadas con EE.UU. en la costa del Pacífico, mientras la influencia china se ejerce principalmente a través del comercio y las infraestructuras. Para Washington, una red de operadores de F-16 desde Chile hasta Argentina y, posiblemente, Perú favorece la interoperabilidad del entrenamiento y el intercambio de inteligencia.
- Efecto arrastre sobre otros países: los operadores de aeronaves envejecidas podrían sentirse presionados a modernizarse, reabriendo competencias entre proveedores estadounidenses, europeos y chinos.
Un aspecto frecuentemente subrayado en adquisiciones de esta envergadura es el coste total del ciclo de vida: más allá del precio del avión, entran en juego contratos de mantenimiento, horas de vuelo, reservas de repuestos, armamento, simuladores y formación. Aunque los números iniciales parezcan cerrados, la factura final suele depender del ritmo de operación y del paquete de apoyo elegido.
Calendario, elecciones de 2026 y riesgos políticos
Pucará señala que Lima pretende firmar el contrato del F-16 en torno a abril, pero que las entregas solo comenzarían tras las elecciones generales de 2026. Este intervalo incrementa el riesgo político: un nuevo gobierno podría intentar renegociar, aplazar o incluso cancelar partes del paquete si cambian las prioridades internas, los límites presupuestarios o las líneas de política exterior.
La magnitud del negocio también suele atraer escrutinio sobre transparencia, compensaciones industriales y costes a largo plazo. La formación de pilotos, la construcción de nuevos hangares, la mejora de pistas y la creación de cadenas logísticas pueden añadir miles de millones más allá del valor nominal de las aeronaves.
Una cuestión adicional, a menudo decisiva sobre el terreno, es la preparación de las infraestructuras: operar cazas modernos exige combustible, comunicaciones seguras, almacenamiento de armamento y procedimientos de protección de base. Cuanto más sofisticado es el aparato, mayor es la necesidad de garantizar continuidad en el apoyo técnico y de actualizar sistemas a lo largo del tiempo.
Claves para entender los términos esenciales del paquete del F-16
Para quienes no son especialistas, conviene aclarar tres expresiones técnicas asociadas al F-16:
- Radar AESA: un radar de "barrido electrónico activo" emplea múltiples elementos de antena pequeños para dirigir haces electrónicamente, sin mover mecánicamente la antena. Esto permite rastrear objetivos con mayor rapidez, resistir mejor las interferencias y operar varios modos de forma simultánea.
- Sistema de guerra electrónica: equipos como el Viper Shield detectan, analizan y contrarrestan radares o misiles hostiles mediante bloqueo, engaño y alertas al piloto. Son vitales para la supervivencia en el combate aéreo moderno.
- Link 16: enlace de datos militar seguro que permite a aviones, buques y unidades terrestres compartir una imagen táctica común. En lugar de depender únicamente de la radio por voz, los pilotos ven contactos propios y enemigos actualizados en tiempo real en sus pantallas.
Escenarios operativos futuros: ventajas y compromisos
Con el F-16 Block 70, Perú podría realizar patrullas conjuntas con aeronaves de EE.UU. y Chile sobre el Pacífico, compartir cuadros de radar a través de Link 16 y coordinar interceptaciones de aeronaves no identificadas o tráfico marítimo sospechoso. Esos mismos aviones podrían desplazarse al interior para apoyar misiones antidroga, vigilancia de fronteras o respuesta a catástrofes, proporcionando imágenes en tiempo real y actuando como repetidores de comunicaciones.
Sin embargo, existen compromisos. Una flota avanzada tiende a vincular a Perú más estrechamente a los controles de exportación estadounidenses y a las actualizaciones de software, lo que podría limitar la integración de ciertos armamentos no estadounidenses. A cambio, el país se beneficia de un ecosistema maduro de simuladores, repuestos y formación, reduciendo el riesgo de que los aviones queden inmovilizados por falta de apoyo —un problema que afectó a la disponibilidad de algunos de sus cazas más antiguos de origen ruso.
Para los peruanos que siguen el tema desde tierra, la firma del contrato final dirá tanto sobre el rumbo geopolítico que los decisores quieren para el país como sobre qué caza resulta más impresionante sobre el papel.













