Martín Berasategui señala un detalle clave en el horno para «lograr una cocción más uniforme»

Este pequeño error de temperatura puede arruinarte la cocción antes de empezar

En muchos hogares, el horno lleva una vida más bien discreta: ejerce de armario improvisado para guardar sartenes o cazuelas que no caben en ningún otro sitio. Pero cuando decidimos ponernos manos a la obra con algo especial —un pescado, una carne o simplemente unas verduras asadas— lo sacamos del letargo y esperamos que funcione a la perfección.

El problema es que, muchas veces, cometemos un fallo básico desde el primer momento. Y ese fallo tiene que ver con la temperatura inicial. No hace falta preparar un cordero lechal ni un plato de alta cocina para que esto importe: incluso con una bandeja de verduras al horno, la regularidad del calor lo cambia todo.

Lo que Berasategui recuerda en su libro de cocina

El chef Martín Berasategui lo explica con claridad en su libro Cocina con Garrote. Su consejo es directo: "Es muy importante precalentar el horno por encima de la temperatura de cocción para compensar la bajada inicial". Una advertencia sencilla, pero que marca una diferencia real en el resultado final.

¿Por qué ocurre esa bajada? Cuando abrimos la puerta del horno para introducir la bandeja, el calor acumulado en el interior escapa inevitablemente. El horno necesita tiempo para recuperar esa temperatura, y si partimos justo del grado exacto que necesitamos, empezamos ya en desventaja.

Qué pasa cuando ignoramos este paso

El efecto es fácil de imaginar. Al perder calor al abrir la puerta, la cocción arranca de forma irregular. Si intentamos corregirlo subiendo la temperatura de golpe, corremos el riesgo de pasarnos: el horno se dispara y luego tardamos en frenarlo. El resultado es una cocción desigual, con zonas más hechas que otras y sin ese acabado homogéneo que buscamos.

Además, hay que tener en cuenta que no todos los hornos calientan igual, especialmente los modelos más antiguos. Entender cómo se comporta el nuestro es parte del proceso, y este truco ayuda a compensar sus posibles irregularidades.

La solución: arrancar con más calor y luego ajustar

La estrategia que plantea Berasategui es tan lógica como efectiva. Se trata de precalentar el horno a una temperatura ligeramente superior a la que necesitamos para cocinar. Una vez que introducimos la bandeja y la temperatura cae un poco tras abrir la puerta, el horno ya parte de un nivel más alto y le resulta más fácil estabilizarse en el punto correcto.

Después, basta con ajustar el termostato a la temperatura de cocción habitual y dejar que el horno haga su trabajo con constancia. Sin subidas bruscas, sin correcciones improvisadas, sin cocciones a trompicones.

Un consejo válido para las recetas más cotidianas

No hay que reservar este truco para ocasiones especiales. De hecho, es precisamente en las preparaciones más sencillas —verduras asadas, pescados al horno, gratinados— donde una cocción uniforme marca la diferencia entre un plato mediocre y uno realmente bien resuelto.

La próxima vez que enciendas el horno, recuerda subirlo un poco más de lo necesario durante el precalentamiento. Es un pequeño gesto que cuesta nada y que, como señala Berasategui, garantiza una cocción mucho más uniforme desde el principio.

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