Good Shit conquista a todo tipo de públicos con su dürüm de seitán elaborado desde cero
Para Steffen y Paola, los dos cerebros detrás de Good Shit, el mayor obstáculo al crear el primer kebab completamente vegetal de Barcelona no era únicamente conseguir buen sabor. Inspirado en los kebabs alemanes que Steffen conocía bien, el verdadero reto era otro: la textura.
Aunque logran un umami profundo y redondo gracias a ingredientes como la soja y las setas en polvo, su filosofía va más allá de imitar fielmente la carne de cordero o ternera. Lo que persiguen es reproducir la experiencia sensorial completa del dürüm tradicional: ese mordisco característico que se consigue mediante un corte y un marinado totalmente artesanales.
"Si alguien elige un Good Shit en lugar de una hamburguesa de carne aunque sea de vez en cuando, ya consideramos eso un éxito", explica Steffen. Y esa autenticidad que tanto defienden arranca de un control absoluto del proceso productivo dentro de su propio local en el barrio de Gràcia.
Todo hecho en casa, desde la masa hasta el yogur
El producto estrella es el dürüm de seitán, aunque todo lo demás —incluso el falafel— también se elabora de forma completamente artesanal. "Preparamos la masa del seitán, encurtimos la lombarda nosotros mismos y desarrollamos nuestras propias salsas. Hasta el yogur, que hacemos a base de leche de soja, lo fermentamos aquí", detalla Steffen.
Para los fundadores, ese fue el único camino posible para ofrecer la calidad que el comensal espera y merece. Esta decisión garantiza un equilibrio de contrastes que rompe todos los prejuicios: calor y frescura, elemento crujiente y ese punto ácido tan necesario.
Para quienes necesitan una transición más gradual hacia lo vegetal, el local también ofrece bocados de Heura, cuya semejanza con el pollo funciona como puente perfecto para los más escépticos.
Un mordisco que derrumba prejuicios
Al hincarle el diente al dürüm, la promesa del buen mordisco se cumple de inmediato. Lo primero que llama la atención es su estructura: al contrario de lo que ocurre con otros kebabs vegetales, este mantiene su forma intacta de principio a fin. La tortilla de trigo aguanta, las capas se respetan y puedes disfrutar de cada bocado sin que nada se derrumbe.
Es un dürüm pensado para comerse con las manos. Y si te manchas un poco, no hay que preocuparse: eso simplemente confirma que las salsas y el marinado están exactamente donde deben estar.
El seitán presenta una firmeza sorprendente y, quizás lo más destacable, el conjunto evita ese exceso de sal tan habitual en el fast food convencional. El resultado es una mordida limpia, sabrosa y equilibrada, donde la frescura de la col y la cremosidad del yogur se perciben con claridad sin que nada llegue a saturar el paladar.
Un nombre provocador con una estrategia detrás
El nombre del local no es una ocurrencia al azar: es una forma de activismo creativo. Steffen y Paola sabían desde el principio que para atraer a quienes no son veganos necesitaban una identidad potente y sin eufemismos. Su objetivo es sembrar conciencia sobre el impacto de lo que comemos, pero desde el placer y el disfrute, nunca desde el sermón moral.
Se presentan con orgullo como el primer kebab vegano de Barcelona, usando esa etiqueta no para excluir a nadie, sino para despertar la curiosidad de quienes creen que "lo vegano no es para ellos".
Y los números les dan la razón: de manera estimativa, más del 75% de su clientela no es vegana ni vegetariana. Llegan atraídos simplemente por un sabor que engancha. "El hecho de que sea un kebab que no te hace sentir mal al día siguiente es fundamental para muchos", asegura Steffen. Y añade algo igual de revelador: "El mayor reto no es que les guste cuando lo prueben, sino que se atrevan a probarlo".
La carta: opciones para todos los apetitos
La propuesta de Good Shit está diseñada para que nadie se quede fuera. En formato individual, disponible en pita o dürüm, la carta se divide así:
- Seitán o Falafel (11,90 €): Las opciones más artesanales de la carta. Ambas se sirven con col encurtida, lechuga, pepino, cebolla, piparra y las salsas secretas de la casa.
- Heura o Mixto (13,90 €): Pensado para quienes buscan ese mordisco más cercano al pollo, o para los indecisos que quieren combinar ambas proteínas vegetales.
Para los que llegan con más hambre o vienen en grupo, existen combinaciones pensadas para optimizar la experiencia: el dúo pack (1 kebab + patatas con mayo + 1 postre) o la full experience (2 kebabs + patatas con mayo + 2 bebidas + 1 postre). Todos los kebabs incluyen la base de vegetales frescos, la salsa picante y el yogur de soja.
Calidad también en los detalles: el pan y los acompañamientos
Ni siquiera los acompañamientos escapan a su obsesión por la calidad. Tras una primera etapa en la que elaboraban su propio pan, hoy trabajan con un obrador artesanal que les suministra el pita, garantizando así la uniformidad y resistencia necesarias para que el producto llegue en perfectas condiciones también en los pedidos a domicilio.
Aunque el kebab vegetal sigue siendo un nicho en el mercado, Good Shit ya apunta hacia el futuro con ideas innovadoras, como un próximo kebab de setas que promete dar mucho que hablar.
El argumento medioambiental que lo cambia todo
Más allá del sabor, está el impacto ambiental. Y aquí aparece un dato que resulta difícil de ignorar: "Te puedes comer 130 kebabs de seitán y generar el mismo impacto de CO2 que uno solo de carne".
En definitiva, Good Shit demuestra que el fast food del futuro puede ser ético, sostenible y, sobre todo, genuinamente sabroso. Su búsqueda es el equilibrio de contrastes: lo crujiente con lo tierno, lo frío con lo caliente, lo fresco con lo especiado. Y su estrategia no puede ser más directa: no hace falta ser vegano, solo hace falta tener hambre.
"Lo que buscamos es el mordisco auténtico. Dale un mordisco y ya verás que es para todos", concluye Steffen.
Good Shit
- Dónde: Carrer del Torrent de l'Olla, 138. Barcelona.
- Precio medio: 15 euros.
- Horarios: De 12:30 a 23:00, todos los días.













