Esta es la actividad más rentable de Tesla ahora mismo (y no, no son los coches).

2025: un año complicado para Tesla, lastrado por la división de automóviles

El año 2025 no fue nada sencillo para Tesla. La compañía registró una caída del 45% en sus beneficios respecto a 2024, en un contexto donde los ingresos del sector automovilístico retrocedieron un 10%, hasta situarse en 69.500 millones de dólares. Y hay algo todavía más llamativo: la facturación total descendió cerca de un 3%, algo verdaderamente inusual en su trayectoria reciente.

Varios factores explican este frenazo: una gama de productos que envejece, una competencia cada vez más agresiva en precio y una creciente presión sobre la reputación de la marca. Aunque el mercado ya anticipaba cierta corrección, el golpe se notó con fuerza precisamente porque la división de automóviles suele ser el motor principal de los resultados.

Almacenamiento de energía en Tesla: el contrapeso que transformó el ejercicio

Lo que impidió que el año fuera todavía más doloroso fue el segmento de almacenamiento y producción de energía. En 2025, Tesla instaló un volumen récord de 46,7 GWh en soluciones de almacenamiento (+48%). Al mismo tiempo, los ingresos energéticos crecieron un 27%, hasta alcanzar los 12.800 millones de dólares.

Lo verdaderamente relevante no fue solo el volumen, sino el margen: la empresa comunicó un margen bruto del 29,8% en este negocio, prácticamente el doble del registrado en el sector del automóvil. Este segmento aportó cerca de una cuarta parte del total de ingresos del grupo. En términos prácticos, esto refleja una ventaja característica del almacenamiento estacionario: menor dependencia de los ciclos de modelos y entregas, y habitualmente contratos con servicios asociados como integración, software y operación.

Powerwall y Megapack: los productos que impulsan el auge del almacenamiento energético

Este crecimiento se apoya en dos productos fundamentales:

  • Powerwall (residencial): una batería diseñada para maximizar el autoconsumo y proporcionar respaldo eléctrico. Su capacidad se mueve habitualmente en el rango de las decenas de kWh por vivienda, según la versión y el número de unidades instaladas.
  • Megapack (industrial/red eléctrica): módulos de aproximadamente el tamaño de un contenedor, concebidos para proyectos a escala de red, industria y centros de datos.

¿Por qué resulta tan atractivo para las redes eléctricas y los grandes consumidores? El almacenamiento permite:

  • reducir los picos de demanda (peak shaving) y abaratar costes cuando existen tarifas horarias o penalizaciones por potencia;
  • integrar energías renovables, acumulando los excedentes de solar o eólica y liberándolos cuando la demanda se dispara;
  • estabilizar la operación con respuesta rápida y reserva, algo especialmente valioso en sistemas con alta variabilidad.

En España, la lógica es muy similar: con una producción solar en auge y tarifas diferenciadas por franjas horarias, las baterías tienen más sentido donde existe una diferencia clara entre horas baratas y caras y donde el coste de un corte de suministro es elevado, como en procesos industriales o servicios críticos. Para uso doméstico, la rentabilidad depende mucho del perfil de consumo, el dimensionamiento del sistema y las tarifas contratadas: puede ser una compra excelente o cara según cada caso concreto.

Una sinergia evidente con xAI en el Megapack (almacenamiento para centros de datos)

Cada unidad Megapack almacena entre 3 y casi 4 MWh. Cuando se despliegan decenas o cientos de ellas, el conjunto se convierte en una central de almacenamiento capaz de:

  • suavizar la producción solar y eólica;
  • aliviar la red durante las horas de mayor consumo;
  • reducir la dependencia de centrales de punta, generalmente de gas, para cubrir los momentos de máxima demanda.

En 2025, Tesla declaró 430 millones de dólares en ventas de Megapacks a xAI, la empresa vinculada a Elon Musk. El objetivo es dar soporte a operaciones de elevado consumo energético, entre ellas Colossus, un gran centro de computación ubicado cerca de Memphis. Solo ese contrato representó el 3,4% de los ingresos energéticos de Tesla durante el año.

Una nota importante: en los centros de datos, las baterías pueden cumplir tanto una función de continuidad de suministro como de optimización de costes y gestión de picos. No obstante, requieren un diseño eléctrico y térmico muy preciso, además de cumplir con estrictos requisitos de seguridad contra incendios y de integración con generadores y sistemas de alimentación ininterrumpida.

Lo que viene después: una cartera en expansión y cuantiosos ingresos diferidos

Todo apunta a que esta trayectoria se mantendrá. Tesla anunció que espera reconocer aproximadamente 5.000 millones de dólares en ingresos diferidos vinculados a proyectos de almacenamiento en curso, más del doble que el año anterior. En la práctica, los "ingresos diferidos" indican trabajo o servicios ya contratados que se contabilizan como ingresos conforme el proyecto se entrega, se pone en marcha y/o comienza a operar.

El contexto de fondo es amplio: la electrificación industrial y la expansión de los centros de datos elevan la demanda de continuidad de suministro, control de costes y resiliencia energética. Aun así, existen frenos bien conocidos en este tipo de proyectos, también en Europa: plazos de conexión a la red, tramitación de permisos, disponibilidad de equipos y coste del capital. En muchos casos, el almacenamiento resulta rentable cuando la factura eléctrica está dominada por picos de demanda, interrupciones costosas o una alta exposición a precios horarios volátiles.

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