Grupo Aeronaval francés, reforzado por buques aliados, avanza hacia el Atlántico

El Charles de Gaulle lidera una armada multinacional en el Atlántico: así es el ORION 26

Lejos del foco mediático, una poderosa flota naval multinacional se está reposicionando discretamente frente al flanco occidental de Europa. No es un movimiento rutinario.

En el Atlántico Norte, un grupo de combate de portaaviones liderado por Francia —articulado en torno al portaaviones nuclear Charles de Gaulle— acaba de recibir el refuerzo de buques de guerra de España, Italia, Marruecos y los Países Bajos, allanando el camino para uno de los ejercicios militares más ambiciosos de la década en Europa: el ORION 26.

El Charles de Gaulle al frente de una armada aliada

El buque insignia de la Marina Francesa, el Charles de Gaulle, zarpó de Tolón el 27 de enero, escoltado por una combinación de unidades francesas: destructores y fragatas, un submarino nuclear de ataque y el nuevo buque logístico de reabastecimiento Jacques Chevallier.

Tras varios días de intensos entrenamientos en el Mediterráneo, la fuerza naval cruzó el Estrecho de Gibraltar y puso rumbo al Atlántico. Este cambio de escenario marca el inicio de la fase de mayor intensidad del ORION 26, un gran ejercicio conjunto y aliado desplegado a lo largo de Francia y sus aguas circundantes.

Más de 10.000 marineros, militares del Ejército y tripulaciones aéreas de Francia y de 25 países socios están ahora movilizados en torno al ORION 26.

Durante el trayecto, el grupo fue notablemente reforzado. Tras la incorporación anticipada de la fragata italiana de defensa aérea Andrea Doria, se sumaron tres combatientes de superficie aliados más: la fragata neerlandesa HNLMS Evertsen, la fragata marroquí Mohammed VI y, por parte española, la Álvaro de Bazán, buque líder de la clase F100.

Un elemento menos visible —pero absolutamente determinante— es la componente logística. Mantener un portaaviones y su escolta operativos exige un ritmo exigente de reabastecimiento en el mar, gestión de repuestos y coordinación de suministros entre marinas con procedimientos distintos. Ahí es donde buques como el Jacques Chevallier adquieren un papel central, permitiendo prolongar la permanencia en el mar y sostener un elevado número de salidas aéreas sin depender constantemente de los puertos.

Composición del Grupo Aeronaval francés (GAN)

La Marina Francesa denomina a esta formación groupe aéronaval (GAN) y está empleando algunas de sus unidades más capaces.

  • Portaaviones: FS Charles de Gaulle
  • Escoltas francesas: fragatas de defensa aérea Chevalier Paul y Alsace
  • Apoyo: buque logístico de reabastecimiento Jacques Chevallier
  • Subsuperficie: un submarino nuclear de ataque (nombre no divulgado)
  • Fragatas aliadas: Andrea Doria (Italia), Evertsen (Países Bajos), Mohammed VI (Marruecos), Álvaro de Bazán (España)

A bordo del Charles de Gaulle, cazas Rafale Marine simularán misiones de superioridad aérea, ataques de largo alcance y protección de la fuerza frente a amenazas entrantes, incluyendo misiles y submarinos.

El objetivo es ensayar un conflicto de alta intensidad contra un adversario de nivel equivalente, desde el primer eco electrónico en el radar hasta un desembarco anfibio en una costa hostil.

Para París, el ORION 26 sirve también para poner a prueba el grupo de combate en un entorno operacional congestionado, con buques y aeronaves extranjeras integrados en los sistemas franceses de mando y control.

La interoperabilidad no se reduce a "combatir codo con codo": hay que garantizar que sensores, enlaces de datos tácticos, reglas de enfrentamiento y cadenas de decisión funcionen en tiempo real entre países distintos, y que esa integración resista interferencias electrónicas y perturbaciones en el ciberespacio. Precisamente este tipo de fricción operacional es lo que los ejercicios a gran escala buscan exponer antes de que llegue una crisis real.

Los principales buques aliados que refuerzan al portaaviones francés

Fragata marroquí Mohammed VI: un socio regional con peso propio

La Mohammed VI es el buque de combate más capaz de la Marina Real Marroquí y una pariente cercana de las fragatas multimisión FREMM francesas. Construida en los astilleros de Naval Group en Lorient y entregada en enero de 2014, fue el segundo casco FREMM producido jamás.

Con 142 metros de eslora y un desplazamiento superior a 6.000 toneladas a plena carga, puede alcanzar 27 nudos (aproximadamente 50 km/h). Combina sólidas capacidades antisuperficie, antisubmarina y antiaérea, que incluyen:

  • Radar multifunción Herakles
  • Sonar de casco UMS 4110 y sonar remolcado Captas-4
  • Ocho misiles antibuque Exocet MM40
  • Dieciséis misiles superficie-aire Aster 15 en lanzadores verticales
  • Cañón principal de 76 mm y dos cañones telecomandados de 20 mm
  • Torpedos ligeros MU90
  • Cubierta de vuelo y hangar para un helicóptero Panther

Para Marruecos, operar junto al grupo del Charles de Gaulle es una forma concreta de evidenciar un papel creciente en la seguridad del Atlántico y del Mediterráneo, desde patrullas antisubmarinas hasta la escolta de unidades de alto valor.

Fragata neerlandesa Evertsen: especialista en defensa aérea

La HNLMS Evertsen es la más moderna de las cuatro fragatas de la clase De Zeven Provinciën, los mayores combatientes de superficie de la Marina Real de los Países Bajos. En servicio desde 2005 y con 144 metros de eslora, fue diseñada con un enfoque prioritario en la defensa contra aeronaves y misiles.

El buque opera el radar de largo alcance SMART-L para vigilancia extendida y el radar multifunción APAR para control de tiro. En misiones antisubmarinas, combina un sonar de casco DSQS-24 con un sistema remolcado conocido como ALF.

Su armamento incluye:

  • Cuarenta celdas de lanzamiento vertical Mk 41 para misiles superficie-aire SM-2 y ESSM
  • Ocho misiles antibuque Harpoon, previstos para sustitución por Naval Strike Missiles (NSM)
  • Cañón principal de 127 mm
  • Sistemas de defensa de punto Goalkeeper
  • Armamento ligero y tubos lanzatorpedos Mk 32
  • Hangar para un helicóptero NH90

Con la Evertsen en posición, el grupo de combate gana un escudo especialmente competente frente a amenazas aéreas y de misiles de largo alcance.

Fragata española Álvaro de Bazán: pionera europea del Aegis

La Álvaro de Bazán, buque líder de la clase F100 de la Armada Española, entró en servicio en 2002 como una de las primeras fragatas europeas equipadas con el sistema de combate Aegis, de origen estadounidense. Con 146,7 metros y alrededor de 6.000 toneladas, añade una potencia de fuego considerable al dispositivo.

La fragata integra un radar SPY-1D junto a un sonar de casco DE 1160. Al igual que la unidad neerlandesa, opera misiles Harpoon que serán sustituidos por NSM. El núcleo de su armamento descansa en 48 celdas de lanzamiento vertical Mk 41, capaces de disparar SM-2 y ESSM, respaldadas por un cañón de 127 mm, piezas de 20 mm y tubos lanzatorpedos Mk 32. Un helicóptero SH-60B Seahawk amplía su alcance contra submarinos y objetivos de superficie.

Del combate en el Atlántico al desembarco anfibio en Bretaña

El ORION 26 va mucho más allá de una demostración naval. La fase atlántica arranca con una batalla aérea y marítima virtual, aunque enormemente compleja, destinada a asegurar el control del espacio aéreo y de las rutas marítimas.

Una vez obtenida esa superioridad simulada, el foco se desplaza hacia un asalto anfibio planificado en la costa sur de Bretaña, en la región de Morbihan. Tres plataformas anfibias de gran relevancia protagonizarán esta etapa: los portahelicópteros franceses Mistral y Tonnerre y, muy probablemente, un buque de asalto italiano.

El escenario representa a una coalición, bajo mando francés, interviniendo con urgencia para apoyar a un país aliado amenazado por una potencia mayor y hostil.

Las tropas que desembarcen en el litoral bretón avanzarán hacia el interior, en dirección a la zona de Saint-Nazaire. El puerto funcionará como cabeza de puente para fuerzas terrestres más pesadas y para la logística, con el Tonnerre y buques civiles fletados de tipo ro-ro (roll-on/roll-off) moviendo grandes cantidades de vehículos militares a través del muelle.

Un laboratorio de guerra multidominio y de alta intensidad

Más allá de los medios desplegados, el ORION 26 pretende medir cómo fuerzas nacionales distintas combaten, en la práctica, como un único conjunto cohesionado.

Los planificadores franceses han diseñado un escenario que incluye amenazas convencionales —como oleadas masivas de ataques aéreos o embestidas submarinas— junto a desafíos híbridos, incluidas perturbaciones cibernéticas, campañas de desinformación y ataques a infraestructuras críticas.

Dominio Principal enfoque en el ORION 26
Mar Operaciones de portaaviones, guerra antisubmarina, defensa aérea
Aire Superioridad aérea, misiones de ataque, designación conjunta de objetivos
Tierra Desembarcos anfibios, guerra de maniobra, logística
Ciber e información Robustez de las redes, guerra electrónica, control de la narrativa

El ejercicio se prolonga hasta abril, con grandes maniobras terrestres en el noreste de Francia. Junto a las Fuerzas Armadas francesas, participan 25 países socios en distintos niveles, desde el despliegue de buques y aeronaves hasta la integración de oficiales de enlace y especialistas en ciberdefensa.

Por qué este ejercicio importa para la OTAN y para el Atlántico

Aunque el ORION está liderado por Francia y no es un evento formal de la OTAN, muchas de las fuerzas presentes entrenan regularmente bajo el paraguas de la Alianza. Para capitales como Madrid o Rabat, el envío de unidades de primer nivel como la Álvaro de Bazán o la Mohammed VI transmite una señal de compromiso político tan clara como la capacidad militar que representan.

Un escenario centrado en socorrer a un aliado bajo amenaza conecta con preocupaciones muy actuales: rutas marítimas en disputa, presión sobre estados más pequeños y coerción por debajo del umbral de una guerra declarada. Los accesos atlánticos a Europa —desde el Golfo de Vizcaya hasta el Mar del Norte— serían decisivos en cualquier crisis real, tanto para la llegada de refuerzos desde América del Norte como para la capacidad de las marinas europeas de garantizar el comercio y los flujos energéticos.

Conceptos clave detrás de las maniobras

La expresión grupo de combate de portaaviones designa al portaaviones y sus escoltas actuando como una unidad única y cohesionada. El portaaviones aporta aeronaves capaces de proyectar poder a cientos de kilómetros; las escoltas garantizan la defensa aérea, la protección antisubmarina y el apoyo logístico.

El término conflicto de alta intensidad es el que utilizan los planificadores para describir el combate contra un adversario tecnológicamente avanzado, capaz de interferir comunicaciones, emplear misiles de largo alcance y atacar simultáneamente en varios dominios. Ejercicios como el ORION 26 buscan ensayar ese tipo de combate antes de que una crisis real lo imponga.

Para quienes viven a lo largo de la costa atlántica francesa, las señales más visibles serán columnas de vehículos blindados, helicópteros volando a baja altura y una actividad inusualmente intensa en puertos como Saint-Nazaire. Para las marinas implicadas, el valor principal reside en los datos concretos: cuán rápido se reúne una fuerza multinacional, cuán bien interactúan sensores y armas de distintos países, y dónde permanecen las vulnerabilidades antes de que la próxima crisis las ponga a prueba de verdad.

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