Un plato sencillo que siempre reconforta
Hay días en que lo único que apetece es un plato de pasta simple y reconfortante. Con solo mantequilla y parmesano, esta receta transforma la pasta en una salsa sedosa y envolvente — sin nata — perfecta como plato único o como guarnición de carne, pollo o albóndigas.
Tiempo de preparación: 5 min
Tiempo de cocción: 15 min
Tiempo total: 20 min
Raciones: 8 (o 4–5 como plato principal)
Por qué te va a encantar
- Lista en apenas 20 minutos y con muy pocos ingredientes.
- Cremosa sin nata: la mantequilla y el agua de cocción con almidón crean la salsa de forma natural.
- Sabor clásico y suave, ideal para los más pequeños (ajusta la pimienta a tu gusto).
- Muy versátil: funciona sola, acompañada de proteína o como guarnición de un plato principal.
Ingredientes
| Ingrediente | Cantidad |
|---|---|
| Pasta tipo fettuccine | 1 paquete (aprox. 450 g) |
| Mantequilla, cortada en trozos | 85 g |
| Queso parmesano rallado (preferiblemente curado) | 30–35 g |
| Sal y pimienta negra molida | al gusto |
Instrucciones
- Reúne todos los ingredientes antes de empezar.
- Llena una olla grande con agua y sal — la proporción recomendada es unos 10 g de sal por cada litro de agua — y llévala a ebullición fuerte.
- Añade el fettuccine, remueve durante los primeros 30 segundos para evitar que se pegue y cuece hasta que esté al dente, entre 8 y 10 minutos (consulta el tiempo indicado en el paquete).
- Antes de escurrir, reserva entre 120 y 150 ml del agua de cocción. Escurre la pasta y devuélvela a la olla fuera del fuego.
- Incorpora la mantequilla y mezcla bien. Añade el parmesano, la pimienta y, si lo necesitas, un poco del agua reservada poco a poco, hasta obtener una textura brillante y cremosa. Prueba y corrige de sal solo al final. Sirve de inmediato.
Consejos de experto
- El agua de cocción es el truco clave: une la mantequilla con el queso y evita que la pasta quede seca. Añádela cucharada a cucharada.
- El queso, siempre fuera del fuego: con demasiado calor, el parmesano puede apelmazarse y quedar grumoso.
- Ralla el queso en el momento: el parmesano preenvasado suele llevar antiaglomerantes que dificultan su fusión.
- Cuidado con la sal: el parmesano y el Grana Padano ya aportan bastante; prueba siempre antes de añadir más.
Variaciones
- Hierbas frescas: perejil, albahaca o cebollino — en pequeña cantidad para no enmascarar el sabor del queso.
- Toque cítrico: unas gotas de zumo de limón al final ayudan a equilibrar la grasa.
- Más intensidad: pimienta negra recién molida o una pizca de guindilla.
- Con proteína: perfecta junto a un filete, pollo a la plancha o albóndigas.
- Extra reconfortante: termina con más parmesano y pimienta por encima justo antes de servir.
Información nutricional
| Nutriente | Cantidad por ración |
|---|---|
| Calorías | 294 kcal |
| Proteínas | 9 g |
| Grasas | 11 g |
| Hidratos de carbono | 41 g |
Información nutricional detallada
| Elemento | Cantidad | % Valor Diario* |
|---|---|---|
| Grasa total | 11 g | 14% |
| Grasa saturada | 6 g | 32% |
| Colesterol | 26 mg | 9% |
| Sodio | 135 mg | 6% |
| Hidratos de carbono totales | 41 g | 15% |
| Fibra alimentaria | 2 g | 7% |
| Azúcares totales | 2 g | — |
| Proteínas | 9 g | 18% |
| Calcio | 51 mg | 4% |
| Hierro | 2 mg | 9% |
| Potasio | 113 mg | 2% |
* % del Valor Diario orientativo
Sugerencias para servir
- Como guarnición, combínala con filete a la plancha, pollo al horno o albóndigas caseras.
- Para equilibrar el plato, añade una ensalada verde con vinagreta sencilla — la acidez ayuda a contrarrestar la mantequilla.
- Termina con parmesano extra y pimienta negra recién molida; las hierbas frescas, siempre en el último momento.
- Para beber, algo ligero y fresco — el agua con limón funciona de maravilla.
Conservación y recalentamiento
- Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera y, por seguridad, enfría y refrigera en un máximo de 2 horas tras la cocción.
- Para recalentar, usa fuego suave o el microondas añadiendo 1–2 cucharadas de agua (o un poco de mantequilla) y remueve a mitad del proceso para recuperar la cremosidad original.













