Un plato de casquería humilde con mucho sabor
La sangre encebollada es uno de esos guisos que pertenecen a la cocina más auténtica y arraigada. Su atractivo principal reside en algo muy simple: ingredientes económicos y cotidianos que, bien trabajados, dan como resultado un plato sorprendentemente sabroso.
El verdadero secreto de esta preparación está en el sofrito. Una cebolla pochada a fuego lento, con paciencia, transforma por completo el resultado final.
La esencia de la cocina de aprovechamiento
Este guiso tradicional es un ejemplo perfecto de la llamada cocina de aprovechamiento. Solo necesitas tres ingredientes básicos: sangre, cebolla y aceite de oliva, más sal y pimienta negra molida al gusto.
Presente en distintas regiones de España, combina la textura firme de la sangre cocida —habitualmente de cerdo, cordero o pollo— con el dulzor natural que aporta una cebolla bien pochada. El resultado es un plato humilde, pero lleno de carácter.
Ingredientes para 4 personas
- 500 g de sangre de pollo hervida
- 3 cebollas moradas
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida al gusto
- Aceite de oliva
Cómo hacer sangre encebollada
Dificultad: Fácil | Tiempo total: 30 minutos (5 de elaboración + 25 de cocción)
Paso 1: Preparar la sangre
Trocea la sangre de pollo hervida según tu preferencia. Lo más recomendable es cortarla en dados pequeños, ya que así se cocina de manera más uniforme y rápida, absorbiendo mejor los sabores del sofrito.
Paso 2: Pochar la cebolla
Pela las cebollas moradas y córtalas primero por la mitad, luego en rodajas finas. Calienta un par de cucharadas de aceite de oliva en una cazuela a fuego suave. Pocha la cebolla durante unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que quede tierna y ligeramente dorada.
Paso 3: Incorporar la sangre y terminar el guiso
Añade los dados de sangre de pollo a la cazuela con la cebolla pochada. Sube el fuego a temperatura media y cocina el conjunto durante aproximadamente 15 minutos más, integrando bien todos los sabores.
Retira del fuego, sazona con sal y pimienta negra al gusto, y sirve de inmediato.
Con qué acompañar la sangre encebollada
Si la vas a servir como aperitivo, queda estupenda junto a unos picos de pan o unas patatas chips crujientes. La combinación de texturas funciona muy bien y potencia el sabor del guiso.
Si en cambio la sirves como plato principal, las mejores opciones son unas patatas fritas caseras o una guarnición de arroz basmati cocido, que absorbe perfectamente la salsa de cebolla.













