A medio camino entre un puré de patatas y un alioli bien emulsionado, la skordalia convierte ingredientes humildes —patata, ajo, aceite de oliva y un chorrito de vinagre— en uno de los dips más icónicos de toda la cuenca mediterránea.
Dentro de la tradición griega existen dos grandes corrientes para elaborar esta salsa: la versión con pan como base y la que utiliza patata cocida. Hoy en día, la variante con patata es la más extendida, y con razón: el resultado es una crema densa, sabrosa y con una personalidad arrolladora.
Eso sí, hay un secreto que marca la diferencia. El trabajo manual es imprescindible: si se usa una batidora eléctrica o se procesa la mezcla demasiado rápido, el almidón de la patata se activa en exceso y la textura resultante es gomosa y poco agradable. Nada de atajos aquí.
La skordalia es tremendamente versátil. En Grecia se sirve habitualmente junto al bakaliaros, un bacalao rebozado y frito, aunque también triunfa como dip para untar. Lo ideal es presentarla en varios cuencos pequeños para compartir, en lugar de en uno solo.
Ingredientes para preparar skordalia griega
Para 2 personas:
- 500 g de patatas
- 4 a 6 dientes de ajo
- 45 ml de vinagre de vino blanco
- 120 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- Agua de cocción de las patatas (para ajustar la textura)
Cómo hacer skordalia griega
Dificultad: Fácil | Tiempo total: 25 minutos (5 de elaboración + 20 de cocción)
Paso 1: cocer las patatas
Pela las patatas y córtalas en trozos de tamaño similar. Cuécelas en agua con sal durante 15 o 20 minutos, hasta que estén completamente tiernas. Antes de escurrirlas, reserva un poco del agua de cocción: la necesitarás más adelante para afinar la textura.
Paso 2: preparar la pasta de ajo
Mientras las patatas se cuecen, machaca los dientes de ajo en un mortero junto con una pizca de sal hasta obtener una pasta bien fina y homogénea. Si prefieres, puedes hacerlo con una batidora en este paso concreto, ya que aquí no hay riesgo de que la textura se estropee.
Paso 3: integrar todos los elementos
Escurre las patatas y, todavía en caliente, pásalas por un pasapurés o aplástálas con un tenedor. Evita la batidora eléctrica en este momento. Incorpora la pasta de ajo al puré y comienza a añadir el aceite de oliva en hilo fino, mezclando con una cuchara de madera o unas varillas manuales y alternando con el vinagre.
Paso 4: ajustar y reposar
Si la mezcla queda demasiado espesa, agrega una o dos cucharadas del agua de cocción reservada hasta alcanzar una consistencia cremosa pero con cuerpo. Prueba y corrige de sal o vinagre según tu gusto. Lo ideal es dejarla reposar a temperatura ambiente durante un par de horas: el ajo se asienta y los sabores se intensifican notablemente.
Con qué acompañar la skordalia griega
Esta salsa funciona de maravilla junto a verduras asadas o cocidas. La remolacha es una combinación especialmente acertada, ya que su dulzor natural equilibra a la perfección la potencia del ajo.
Para un picoteo más dinámico y variado, pruébala con pan de pita templado, panes redondos crujientes o crudités de temporada. También admite muy bien el toque crujiente de nueces picadas por encima, que aportan contraste de textura y un sabor ligeramente tostado que combina sorprendentemente bien con el ajo.













