Fronde 2.0: una respuesta nacional francesa a los drones kamikaze de bajo coste
Un dron no es simplemente una cámara sobrevolando el terreno. En el caso de la Fronde 2.0, hablamos de un arma guiada concebida por militares en activo, perfeccionada junto a ingenieros y cada vez más cerca de convertirse en una capacidad operacional real.
La idea germinó antes de que las municiones merodeadoras se convirtieran en protagonistas habituales de los vídeos del conflicto en Ucrania. Hacia 2022, dos militares del 1.er Regimiento de Húsares Paracaidistas del Ejército francés (1er RHP) se plantearon una pregunta muy concreta: ¿podría un dron FPV rápido, inspirado en los drones de carreras, ocupar el espacio entre un cohete anticarro desechable y un misil guiado tradicional?
Lo que buscaban era un sistema transportable por un soldado, económicamente accesible y con precisión suficiente para neutralizar objetivos endurecidos —vehículos blindados, búnkeres y posiciones fortificadas— sin los costes ni el peso logístico de un misil de mayor envergadura.
La Fronde 2.0 pretende dotar a las fuerzas terrestres francesas de un arma desechable y maniobrable, situada entre un cohete de hombro y un misil guiado de alcance medio.
Uno de los sargentos implicados ya pilotaba drones FPV como afición. A partir de esa experiencia, los dos militares definieron un requisito inicial: un dron controlado de forma inmersiva, capaz de transportar una carga explosiva reutilizada, mantener la corrección de trayectoria casi hasta el impacto y actuar sobre objetivos a distancias de entre 50 y 2.000 metros, con una autonomía de hasta 30 minutos.
Transformar granadas antiguas en municiones de precisión actuales
En lugar de desarrollar una ojiva completamente nueva, el equipo decidió partir de lo que ya existía en los almacenes. El proyecto estudió el reaprovechamiento de granadas de fusil disponibles en los stocks franceses, concretamente:
- AC58: granada anticarro con capacidad de perforación de aproximadamente 35 cm de acero en impacto directo.
- APAV40: granada de doble propósito, estimada para perforar unos 20 cm de acero, conservando además efectos de fragmentación.
Al instalar estas municiones contrastadas en una plataforma de dron, la Fronde 2.0 trata de combinar el rendimiento balístico conocido con guiado moderno y mayor conciencia situacional. La imagen en tiempo real transmitida a las gafas o pantalla del operador permite corregir el rumbo en el último instante, algo que una granada de fusil convencional jamás podría ofrecer.
El interés no se limitó al regimiento. Ingenieros de la Escuela Nacional de Ingeniería de Tarbes y del FabLab de la incubadora empresarial local apoyaron el desarrollo, especialmente en el diseño de los sistemas de fijación, la integración electrónica y la definición de procedimientos de seguridad.
Menos dependencia de los drones de carreras chinos
Las primeras versiones se montaron sobre drones FPV de carreras adquiridos en el mercado convencional, muchos de ellos de origen chino. Para el prototipado rápido tenía sentido, pero ese camino chocaba con las exigencias francesas en materia de soberanía electrónica, comunicaciones seguras y capacidad de operar de noche.
Para satisfacer los requisitos de seguridad nacional e interoperabilidad, el equipo abandonó las plataformas de aficionado y apostó por una base táctica fabricada en Europa.
Por ese motivo, el Commandement du combat futur (CCF) —Mando del Combate Futuro del Ejército francés— impulsó la adopción de otra plataforma. El 1er RHP se alió con Hexadrone, fabricante francés, eligiendo el Gekko 2.1 XL‑EU como base del sistema armado.
El cambio aportó ventajas claras:
- Soberanía electrónica: los componentes fabricados en Europa reducen dependencias externas y mitigan riesgos de seguridad.
- Compatibilidad con el equipo del soldado: integración más directa con radios, sistemas de mando y estándares de alimentación ya en uso.
- Operaciones nocturnas: posibilidad de integrar sensores de baja luminosidad o térmicos, lo que permite un uso ininterrumpido las 24 horas.
Más adelante, el 17.º Regimiento de Ingenieros Paracaidistas (17e RGP) se incorporó al proceso para afinar la "cadena de tiro". Su contribución se centró en hacer que el armado y la detonación fueran más simples, predecibles y robustos, de modo que el sistema funcione bajo presión y pueda ser operado por tropas ordinarias, no solo por especialistas.
Pruebas a gran escala: la Fronde 2.0 supera un hito decisivo
Tras los primeros disparos reales en el centro de ensayos terrestres de la agencia francesa de adquisiciones de defensa en Bourges, el programa dio un paso adicional a finales de 2025. Le siguió una nueva campaña en el campo de tiro de Captieux, esta vez con mayor amplitud.
Según el 1er RHP, que registró el momento en LinkedIn el 17 de enero, las pruebas involucraron 14 "vectores" —drones— y seis tipos diferentes de municiones. El regimiento calificó los resultados de positivos, señalando que la integración y el rendimiento de ataque correspondieron a lo esperado.
El 1.er Regimiento de Húsares Paracaidistas indicó que la Fronde 2.0 debería alcanzar plena madurez a lo largo de 2026.
En el centro del desafío está el intento de conjugar tecnología disruptiva con una filosofía de bajo coste, sin ignorar las realidades menos "limpias" del combate. Eso implica resistencia efectiva a interferencias y bloqueos, mantenimiento sencillo, controles intuitivos y pocas horas de instrucción para formar operadores.
Un aspecto adicional —con frecuencia decisivo para la adopción masiva— es la capacidad de entrenamiento. Sistemas como la Fronde 2.0 suelen beneficiarse de simuladores y recorridos de instrucción que reproduzcan el vuelo FPV en entornos degradados: pérdida de señal, viento, polvo y obstáculos. Eso reduce riesgos y costes antes del empleo con munición real.
Por qué la munición merodeadora se ha vuelto esencial para los ejércitos modernos
La munición merodeadora —frecuentemente denominada "dron kamikaze"— ha transformado la forma de combatir en conflictos recientes. La lógica es sencilla: el sistema permanece en el aire patrullando un área y, cuando se identifica el objetivo, ejecuta la aproximación final y el impacto. Para fuerzas como las de Francia, esto crea un escalón intermedio especialmente flexible entre la artillería, las armas anticarro portátiles y la aviación de ataque.
Lanzados desde el hombro o mediante una pequeña catapulta, estos sistemas pueden seguir columnas blindadas, radares de defensa aérea o puestos de mando sin exponer a pilotos. El coste por efecto puede quedar muy por debajo del de un misil guiado lanzado desde una aeronave, manteniendo aun así precisión suficiente para atacar un solo vehículo o un búnker.
Durante mucho tiempo, Francia careció de una solución nacional consolidada en esta categoría. El panorama comenzó a cambiar en 2022, cuando la Agence de l'innovation de défense (AID) lanzó dos concursos, Larinae y Colibri. Desde entonces, actores franceses como KDNS France, Thales y MBDA han presentado familias completas de municiones merodeadoras con distintos alcances y cargas.
La Fronde 2.0 se distingue por haber nacido "de abajo hacia arriba": surgió en un regimiento y fue posteriormente reforzada por socios industriales y de investigación.
Un arma de soldado diseñada desde el terreno
El rasgo más singular de la Fronde 2.0 es su origen: no nació en un centro corporativo de I+D, sino en una unidad de combate en busca de herramientas pragmáticas. Esa procedencia tiende a moldear la definición de qué es "suficientemente bueno".
Para el 1er RHP, lo esencial es que el dron sea fácil de transportar en una patrulla a pie, rápido de preparar bajo fuego y pilotable por militares que, en la práctica, pueden haber realizado tan solo unas pocas sesiones de entrenamiento. En una lógica operacional, la fiabilidad y la simplicidad pueden pesar más que maximizar el alcance o la velocidad.
En términos concretos, esto se traduce en estructuras resistentes a un manejo brusco, interfaces claras y piezas reemplazables en el campo. Y exige un enfoque permanente en el coste: un arma concebida para ser consumida en un único objetivo debe tener un precio que permita a los mandos emplearla sin dudar cuando la situación lo requiere.
La integración en el mando y control también resulta fundamental. Para maximizar la utilidad táctica, sistemas como la Fronde 2.0 ganan valor cuando operan con procedimientos estandarizados, intercambio rápido de coordenadas y reglas de empleo claras, reduciendo la fricción entre la decisión y el disparo.
Cómo podría emplearse la Fronde 2.0 en el campo de batalla del mañana
En un escenario hipotético, una patrulla francesa equipada con varias unidades Fronde 2.0 detecta un blindado enemigo en posición hull-down tras una cobertura. Donde un cohete de hombro podría fallar por falta de línea de tiro o dificultad de puntería, un operador podría rodear obstáculos con la munición merodeadora, corrigiendo la trayectoria en tiempo real a través de las gafas FPV.
El dron podría además aproximarse desde un ángulo inesperado, buscando las zonas de blindaje más vulnerables en la parte superior o trasera del vehículo. Alternativamente, podría emplearse para neutralizar una posición de ametralladora en un edificio, conduciendo la carga hasta una ventana o un punto de tiro en un tejado.
Para escalones superiores, pequeños lotes de Fronde 2.0 pueden funcionar como solución rápida cuando la artillería no está disponible o cuando resulta esencial limitar los daños colaterales. Además, la capacidad de abortar o redirigir el dron durante el vuelo contribuye a reducir víctimas no intencionadas en comparación con municiones no guiadas.
Conceptos clave: munición merodeadora, FPV y diseño de bajo coste
Algunos términos aparecen de forma recurrente cuando se habla de la Fronde 2.0 y de sistemas similares:
- Munición merodeadora: arma capaz de permanecer en el aire durante cierto tiempo antes de atacar, a diferencia de un misil convencional que sigue directamente hacia el objetivo tras el lanzamiento.
- FPV (primera persona): el piloto controla el dron a partir de una cámara frontal, como si estuviera "dentro" del aparato, habitualmente con gafas, lo que permite maniobras precisas a baja altitud.
- Enfoque de bajo coste: busca mantener costes unitarios moderados mediante el reaprovechamiento de explosivos existentes, el uso de componentes de tipo comercial cuando es posible y la limitación de la complejidad.
Esta combinación aporta ventajas y también riesgos. Por un lado, la munición merodeadora permite que pequeñas unidades aumenten su potencia de fuego y reduzcan su exposición. Por otro, la portabilidad y el precio relativamente contenido hacen que estos sistemas resulten atractivos no solo para ejércitos regulares, sino también para actores no estatales.
Para países como Francia, programas domésticos como la Fronde 2.0 funcionan como vía para seguir el ritmo de la evolución del campo de batalla, preservando el control sobre las cadenas de suministro y las políticas de empleo. A medida que los ensayos avancen a lo largo de 2026, la pregunta decisiva será la velocidad con que el sistema pase de campos como Captieux a las listas de equipamiento estándar de las unidades en primera línea.













