Investigadores identifican cuatro materiales de suelo que regulan la temperatura y reducen la calefacción en invierno un 12%.

Lo que está cambiando bajo nuestros pies

Tanto en edificios antiguos con corrientes de aire como en apartamentos de nueva construcción, hay una pequeña revolución en marcha justo debajo de nosotros. Una nueva línea de investigación en ciencia de la construcción demuestra que ciertos materiales de pavimento poco utilizados actúan como amortiguadores térmicos: absorben calor cuando hay excedente, lo devuelven cuando la habitación se enfría y reducen, de media, alrededor de un 12% la energía de calefacción en invierno, suavizando además los picos de temperatura en verano.

Lo más relevante es que no se trata de soluciones de laboratorio, sino de opciones aplicables en obra y rehabilitación, perfectamente compatibles con alfombras y mobiliario. Al combinar masa térmica, química de cambio de fase y amortiguación higrotérmica, cuatro soluciones sobresalieron en el estudio: baldosas compuestas de corcho, morteros de cáñamo-cal, losas de tierra apisonada y mantas con PCM (materiales de cambio de fase).

En pocas palabras

  • 🔬 Los investigadores señalan cuatro soluciones de pavimento frecuentemente ignoradas —compuestos de corcho, morteros de cáñamo-cal, losas de tierra apisonada y mantas con PCM— que estabilizan la temperatura interior y reducen de media la calefacción invernal en ~12%, suavizando también los picos de calor en verano.
  • 🪵 Los compuestos de corcho aprovechan su baja efusividad térmica para "sentirse" cálidos al tacto, permitiendo bajar el termostato entre 0,5 y 1,0 °C; en un caso en Stockport se registró una reducción de ~9% en el tiempo de funcionamiento de la caldera.
  • 🌿 Los morteros de cáñamo-cal ofrecen amortiguación higrotérmica y un confort radiante más estable en plantas bajas; una casa adosada en Bristol logró 12% de ahorro de kWh en invierno.
  • 🧱 Las losas de tierra apisonada incorporan elevada masa térmica para desplazar las ganancias diurnas hacia calor por la tarde-noche; un ensayo en Cambridge observó ~10% de reducción estacional.
  • 🧪 Las mantas con PCM funcionan como "baterías de calor" ocultas, absorbiendo y liberando calor latente alrededor de 20–23 °C; un apartamento en Manchester redujo el consumo en ~13%.

Qué concluyó el estudio y por qué importa el pavimento

El equipo investigador, tras monitorizar consumos y confort en distintos tipos de vivienda en el Reino Unido, concluye que el pavimento es una palanca infravalorada en la ecuación térmica. A diferencia de paredes y cubiertas, interactúa continuamente con los ocupantes a través de la efusividad térmica, es decir, cuán "fría" o "cálida" percibimos una superficie al pisarla.

Los materiales con efusividad más moderada reducen el impulso de subir el termostato, mientras que una masa térmica elevada amortigua las oscilaciones de temperatura. Cuando además se integran PCM que funden y solidifican cerca de la temperatura de confort, el suelo se comporta como un pequeño banco de calor. En la práctica, esto se traduce en menos ciclos de caldera, ambientes interiores más estables y reducciones verificadas en invierno —en gas y electricidad— con una media del 12%, superando ese valor cuando existe un nivel razonable de estanqueidad al aire.

El estudio también señala beneficios en la resiliencia frente al verano. Sin ser una solución milagrosa, estas opciones reducen los picos al ralentizar la velocidad de calentamiento de las habitaciones, lo que hace más eficaz la ventilación nocturna. Las advertencias se mantienen: los detalles de instalación son decisivos, y el carbono embebido varía considerablemente entre soluciones. Aun así, los ensayos sugieren retornos interesantes cuando la calefacción es la carga dominante y los ajustes de termostato rondan los 20–21 °C.

Comparativa rápida de las soluciones de pavimento

Material de pavimento Mecanismo principal Reducción típica en calefacción invernal Contexto más indicado Principal inconveniente
Baldosas compuestas de corcho Baja efusividad; almacenamiento térmico moderado 8–12% Rehabilitación sobre suelo de madera suspendido Puede marcarse con cargas puntuales sin subcapa densa
Mortero de cáñamo-cal Amortiguación higrotérmica; masa moderada 10–14% Plantas bajas con solución tolerante a la humedad Curado más lento; requiere acabados transpirables
Losas de tierra apisonada Elevada masa térmica 9–13% Habitaciones soleadas; losa sobre el terreno Peso elevado; necesita base estable
Manta con PCM (subcapa) Almacenamiento de calor latente cerca de 20–23 °C 11–15% Pavimentos ligeros que necesitan "masa" sustituta Coste más elevado; eficacia dependiente del rango de temperatura

Cómo elegir el material adecuado: efusividad, masa térmica y PCM en la práctica

En la práctica, la elección raramente se reduce a un único material: es un conjunto de decisiones sobre la subbase, el aislamiento, el acabado y el uso cotidiano. En el mercado español, esto cobra especial relevancia en dos escenarios habituales: la rehabilitación de edificios antiguos —donde la humedad y los puentes térmicos en el encuentro pared-suelo son frecuentes— y los apartamentos con estructuras más ligeras, donde falta inercia térmica.

Una regla útil es alinear el material con el patrón de ocupación: la masa térmica favorece el uso prolongado y los ganancias solares; el PCM tiende a funcionar mejor cuando se quieren reducir picos en estructuras ligeras; y la amortiguación higrotérmica es especialmente relevante cuando hay variabilidad de humedad interior y riesgo de condensaciones. La integración con los sistemas de calefacción también resulta determinante: con suelo radiante, la masa térmica puede mejorar la estabilidad pero también retrasar la respuesta.

Baldosas compuestas de corcho: sensación de calidez y factura más baja

Basta pisar corcho en una mañana fría de enero para entender la lógica de la baja efusividad térmica. Como el corcho no "roba" calor a los pies con la misma intensidad que la cerámica, las personas tienden a percibir la habitación como más cálida y, según las anotaciones de campo, aceptan con frecuencia bajar el termostato entre 0,5 y 1,0 °C sin notar incomodidad. Ese "desplazamiento del confort" es conductual, y se suma al almacenamiento térmico moderado del material.

En una rehabilitación de una vivienda adosada en Stockport, sustituir el suelo laminado por un compuesto de corcho de 8 mm sobre una subcapa acústica provocó una reducción del 9% en el tiempo de funcionamiento de la caldera, comparado con un período de frío similar del año anterior. La instalación en seco y la escasa altura añadida —crucial para no interferir con las holguras de las puertas— fueron aspectos especialmente valorados.

  • Ventajas: sensación cálida al tacto; rehabilitación rápida; bajo carbono embebido; confort acústico.
  • Inconvenientes: puede marcarse con mobiliario pesado; la radiación UV puede desteñir los patrones; requiere sellado cuidadoso en zonas húmedas.
  • Por qué la cerámica fría no siempre es la mejor opción: su alta efusividad puede incrementar la sensación de frío y empujar a subir el termostato, incluso cuando los valores U son aceptables.

Morteros de cáñamo-cal: amortiguación higrotérmica con confort estable

Los morteros de cáñamo-cal —virutas de cáñamo ligadas en una matriz de cal— combinan amortiguación higrotérmica con una masa térmica suave. Además de gestionar el calor, absorben y liberan humedad, reduciendo las oscilaciones diarias y manteniendo una temperatura radiante media más constante. El estudio destacó su rendimiento especialmente sólido en plantas bajas, donde la calefacción intermitente coincide con sustratos propensos a la humedad.

En una casa victoriana adosada en Bristol, sustituir una solera de cemento por 60 mm de cáñamo-cal sobre aislamiento transpirable resultó en una reducción del 12% del consumo de kWh en invierno y una humedad más equilibrada, con menos episodios de condensación en mañanas frías. La compatibilidad con los acabados es determinante: se recomienda combinar este material con pinturas de cal, aceites naturales o revestimientos cerámicos abiertos al vapor.

  • Ventajas: moderación de la humedad; mayor estabilidad de confort; solución de base biológica con bajo carbono embebido.
  • Inconvenientes: plazos de ejecución más largos; necesidad de aplicadores experimentados; no es ideal bajo vinílicos impermeables sin una estrategia específica.
  • Por qué el cemento no siempre es la mejor solución: las capas densas e impermeables al vapor pueden desplazar la humedad hacia los laterales, aumentando el riesgo de bordes fríos y penalizando el confort.

Losas de tierra apisonada: masa térmica robusta y fácil mantenimiento

Cuando el objetivo es maximizar la masa térmica, las losas de tierra apisonada son la opción más contundente: densas, resistentes y con una estética natural difícil de igualar. Su valor no reside en parecer cálidas al tacto, sino en absorber las ganancias durante el día y devolverlas gradualmente cuando la habitación se enfría. En salones y cocinas orientadas al sur o con buena captación solar, ese ciclo reduce el número de arranques de la caldera y suaviza la curva de temperatura al caer la tarde.

En un ensayo de nueva construcción en Cambridge, se instalaron losas de tierra apisonada de 30 mm sobre una membrana de desacoplamiento, con aislamiento bajo la capa de regularización. Los registradores de datos mostraron un menor "arranque" de la calefacción al inicio de la noche y una reducción estacional del 10% frente a una zona adyacente con cerámica. El peso adicional exigió una subbase muy bien preparada, y fue necesario aceptar variaciones de color propias del material.

  • Ventajas: elevada masa para desplazar cargas térmicas; estética singular; gran longevidad.
  • Inconvenientes: mayor peso; requiere instalación precisa; respuesta térmica más lenta con calefacción esporádica.
  • Por qué "más grueso" no siempre es mejor: una masa excesiva sin ganancias solares o internas puede retrasar el calentamiento y perjudicar los horarios de ocupación cortos.

Mantas con PCM: baterías invisibles bajo el suelo

Cuando la estructura no puede soportar mucha masa, las mantas con PCM (materiales de cambio de fase) añaden capacidad de forma discreta. Ceras o sales microencapsuladas funden alrededor de 20–23 °C, absorbiendo calor latente sin elevar su temperatura; después, al enfriarse, solidifican y devuelven esa energía. El efecto práctico se asemeja a instalar una batería fina y silenciosa bajo la alfombra, el vinilo o la madera.

En un apartamento en Manchester, una manta de 5 mm con PCM bajo vinilo de encaje redujo los ciclos de encendido y apagado y bajó el consumo invernal un 13%, sin alterar las rutinas de los ocupantes. La elección debe ser cuidadosa: el punto de fusión ha de alinearse con los ajustes de termostato deseados, y el acabado superior debe transmitir el calor de forma eficaz. El coste sigue siendo superior al de las subcapas estándar, pero la instalación en seco simplifica la mano de obra y el sistema queda completamente oculto.

  • Ventajas: gran impacto con poco espesor; ideal cuando la masa estructural es inviable; rehabilitación rápida.
  • Inconvenientes: mayor coste; rango de temperatura estrecho; el rendimiento depende del correcto acoplamiento con las condiciones radiantes y el aire de la habitación.
  • Por qué una moqueta muy gruesa no siempre es mejor: si la capa superior aísla en exceso, "desconecta" el PCM de la habitación y reduce el beneficio.

Conclusión: el suelo como "máquina" de confort y de ahorro

En un mercado habitualmente centrado en calderas y bombas de calor, estas soluciones recuerdan que la envolvente del edificio también es una máquina, y bastante poderosa. Al ajustar la efusividad térmica, la capacidad de almacenamiento y la respuesta a la humedad, los compuestos de corcho, los morteros de cáñamo-cal, las losas de tierra apisonada y las mantas con PCM logran reducciones verificadas en la demanda de calefacción invernal —alrededor de un 12% de media— mientras hacen las viviendas más estables y confortables.

Para familias bajo presión presupuestaria y con metas de descarbonización, la pregunta deja de ser "si" el suelo ayuda y pasa a ser "cómo" seleccionar, detallar y planificar la intervención. Pensando en vuestras habitaciones y rutinas, ¿qué estrategia bajo los pies probaríais primero —y con qué medidas complementarias, como la estanqueidad al aire, la ventilación o el control de la humedad, la combinaríais para amplificar los beneficios?

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