Ya está en Huesca. Tras Girona, la dermatosis nodular contagiosa del vacuno registra su primer positivo en Aragón

La aparición del foco en Borrastre implica, como mínimo, el vaciado completo de la explotación afectada, con alrededor de 130 animales

Ya no hay lugar a dudas. El Gobierno de Aragón ha confirmado lo que el sector ganadero llevaba semanas temiendo: la dermatosis nodular contagiosa (DNC) ha traspasado la frontera catalana y ha hecho su primera aparición en suelo aragonés. Hasta este momento, esta enfermedad vírica que afecta exclusivamente al ganado bovino solo había sido detectada en España en la provincia de Girona, donde se registraron los primeros casos tras su entrada desde Francia. Ese escenario ha cambiado por completo. Un positivo confirmado en una localidad oscense certifica que el patógeno continúa su avance hacia el sur.

Estamos ante una enfermedad provocada por un virus del género capripoxvirus, un agente que no supone ningún riesgo para la salud humana, ni mediante contacto directo con los animales ni a través del consumo de carne o leche procedente de reses enfermas.

Una amenaza real para las explotaciones ganaderas

Para el ganado bovino, en cambio, las consecuencias son muy serias. Su facilidad de propagación y los efectos que produce en los animales —nódulos en la piel, fiebre elevada, inflamación de los ganglios linfáticos y deterioro generalizado del estado del animal— la convierten en una amenaza de primer orden para las explotaciones del sector. Se transmite fundamentalmente a través de insectos vectores, como moscas y mosquitos, lo que dificulta enormemente su contención en el entorno rural.

El foco confirmado se encuentra en Borrastre, una pequeña localidad integrada en el municipio de Fiscal, en pleno Pirineo oscense. Allí, una granja con 130 vacas de carne ha sido el escenario del primer caso detectado fuera de Cataluña. Se trata, además, de una zona donde los programas de vacunación todavía no habían concluido, una circunstancia que, a la luz de lo ocurrido, ha resultado determinante.

Protocolo sanitario activado: sacrificio y zonas de exclusión

Una vez verificado el contagio por parte del laboratorio nacional de referencia, las autoridades competentes pusieron en marcha de inmediato el protocolo sanitario establecido por la normativa europea. La primera medida adoptada ha sido el vaciado completo de la explotación afectada. Más de cien animales serán sacrificados, una decisión drástica pero necesaria para impedir que la infección alcance granjas del entorno.

Además del sacrificio del rebaño, se han trazado perímetros de seguridad concéntricos en torno al foco. Uno de protección, más cercano a la granja, y otro de vigilancia de mayor radio, que abarcan zonas de 20 y 30 kilómetros respectivamente. En el interior de estos cordones sanitarios queda prohibido el movimiento de animales, se intensifican las inspecciones veterinarias y se refuerzan todas las medidas de bioseguridad disponibles.

Meses de vacunación preventiva, pero Borrastre quedó fuera

La respuesta no llega de improviso. Todo el noreste peninsular lleva meses trabajando para contener una enfermedad que lleva tiempo instalada en el sur de Francia y que cruzó los Pirineos hace ya algún tiempo. En Aragón se han llevado a cabo dos rondas de vacunación en las comarcas con mayor exposición al riesgo.

Castejón de Sos, Graus y Tamarite de Litera, en la franja fronteriza con Cataluña, y Sabiñánigo, Jaca y Boltaña, en las zonas pirenaicas con frontera francesa, concentraron esos esfuerzos preventivos. Gracias a ello, se ha alcanzado una tasa de inmunización cercana al 80% en esas áreas. Sin embargo, Borrastre quedaba fuera de ese perímetro de protección.

Coordinación urgente y llamamiento al sector

Con un caso activo ya confirmado, las autoridades aragonesas han reforzado su coordinación con el Ministerio de Agricultura y con el resto de comunidades autónomas. El objetivo es evitar que este foco aislado derive en una situación de mayor alcance.

Por ello, desde el Ejecutivo regional se ha dirigido un mensaje directo a los ganaderos: ante cualquier síntoma compatible con la enfermedad —bultos en la piel, fiebre repentina o decaimiento generalizado del animal—, la obligación es alertar de inmediato a los servicios veterinarios oficiales. Sin demoras ni esperas.

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