Dakgalbi, la receta coreana de pollo picante perfecta para compartir

Un plato para comer en comunidad

El dakgalbi pertenece a esa categoría de platos que invitan a reunirse alrededor de la mesa. Se prepara en una sartén grande que va directamente al centro, y cada comensal va tomando su parte mientras charla. Es, en esencia, pollo marinado en una salsa picante coreana salteado junto a verduras, con ese equilibrio tan característico entre lo picante, lo dulce y el umami que hace imposible parar de comer.

Este plato tiene su origen en Chuncheon, una ciudad del noreste de Corea del Sur donde comer dakgalbi es casi un ritual social. La dinámica es sencilla: llegas con amigos o familia, piden la plancha ya preparada y la cocinan juntos en la mesa mientras picotean acompañamientos. Y cuando el pollo está casi terminado, llega el momento más esperado: añaden arroz blanco a la misma sartén y lo saltean con todos los restos de salsa que quedan pegados.

Sobre los ingredientes

Para esta receta necesitas contramuslos de pollo deshuesados y sin piel, repollo o col china, cebolla, cebolleta y boniato cortado en láminas finas. La parte más característica viene de los ingredientes coreanos: gochujang (una pasta roja picante y fermentada), gochugaru (copos de chile coreano), ajo, salsa de soja, un toque de azúcar o miel y aceite de sésamo.

También es habitual incorporar los pastelitos de arroz coreanos, conocidos como tteok. Son unos cilindros blancos de textura elástica que absorben la salsa de manera espectacular. Si no los encuentras fácilmente, los pastelitos de arroz chinos funcionan igual de bien, aunque tienen una forma más ovalada y plana.

Si tienes acceso a hojas de perilla —llamadas shiso en Japón—, merece la pena añadirlas. Su sabor es fresco y peculiar, a medio camino entre la menta y la albahaca. Dicho esto, no son imprescindibles: el plato queda igual de espectacular sin ellas, y no siempre resultan fáciles de encontrar.

Ingredientes para 3 personas

  • 2 contramuslos de pollo sin piel ni hueso
  • Salsa de soja clara, 3 cucharadas
  • Gochujang, 2 cucharadas
  • Gochugaru, 2 cucharadas
  • 1 manzana o pera china
  • 1 diente de ajo
  • Jengibre fresco rallado (cantidad equivalente a un diente de ajo)
  • Repollo, 3 hojas
  • 1 boniato o patata pequeña
  • 200 g de tteok
  • Aceite de sésamo, 1 cucharada
  • Azúcar, 1 cucharada
  • 1 cebolla pequeña

Cómo hacer Dakgalbi

Dificultad: Fácil — Tiempo total: 44 minutos (19 de preparación + 25 de cocción)

Paso 1: Prepara los ingredientes

Corta los contramuslos en trozos generosos, evitando hacerlos demasiado pequeños para que el pollo no se reseque durante la cocción. Lava la col y trocéala en piezas más pequeñas. El boniato o la patata puedes laminarlo fino o cortarlo en bastones delgados, según tu preferencia. La cebolleta córtala en segmentos de unos 5 cm y luego divide cada trozo a lo largo por la mitad.

Paso 2: Elabora la marinada

Ralla la manzana, el ajo y el jengibre y mézclalo todo con la salsa de soja, el gochujang, el gochugaru, el aceite de sésamo y el azúcar. Ajusta la cantidad de gochugaru según el nivel de picante que prefieras. Incorpora el pollo a esta mezcla y remueve bien hasta que cada trozo quede completamente impregnado de salsa.

Paso 3: Marina el pollo

Deja reposar el pollo con la marinada al menos 20 minutos. Si lo dejas toda la noche en la nevera, el sabor gana considerablemente en profundidad y complejidad. Vale la pena planificarlo con antelación.

Paso 4: Cocina el dakgalbi

Utiliza una sartén grande de hierro, una sartén amplia o una plancha. Dispón primero en la base la col, la cebolla y la patata laminada, y coloca encima el pollo junto con toda la marinada. Cocina a fuego medio-alto, mezclando poco a poco para que todo se vaya haciendo con sus propios jugos. Si al principio ves que la sartén queda demasiado seca, puedes añadir un chorrito de agua o caldo y tapar unos minutos para que la patata se ablande correctamente. Transcurridos unos 10 minutos, incorpora los tteok.

Paso 5: El toque final

Remueve de vez en cuando hasta que el pollo esté bien cocinado, la patata tierna y los tteok con esa textura suave y elástica tan característica. La salsa habrá espesado y se habrá integrado con todos los ingredientes. Sirve directamente en la misma sartén, tal y como lo harías en Chuncheon.

Con qué acompañarlo

El acompañamiento más clásico es un poco de kimchi al lado, que aporta frescura y contrasta muy bien con el picante de la salsa. También puedes añadir queso para fundir encima de la sartén al final, un toque muy popular en las versiones más modernas del plato.

Y si quieres reproducir la experiencia completa de Chuncheon en casa, prepara arroz blanco aparte. Cuando el pollo esté casi terminado, añádelo directamente a la sartén y saltéalo con todos los restos de salsa que hayan quedado. Es, sin duda, la mejor parte de todo el proceso.

Scroll al inicio